EL ZUMBIDO DEL MOSCARDÓN

Por: Alejandro Leyva Aguilar

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¿Alguien sabe qué pasó con el avión presidencial?

Me cae que cuando escuche a López en campaña y dijo que lo primero que haría después de bajar el precio de la gasolina a 10 pesos como máximo, sería vender el avión presidencial que Felipe Calderón le había comprado para su uso a Enrique Peña Nieto, lo creí por la carga demagógica de sus palabra en contienda electoral.

Ya de “presidente” así en minúsculas y entre comillas, se dio cuenta que vender aeronaves no era lo mismo que vender pepitas y que perforar pozos petroleros, tampoco era cavar hoyos y sacar agua. Así que lo escuché en uno de esos soliloquios mañaneros decir que ¡lo iba a rifar!

Dijo además que ocuparía la Lotería Nacional para dividir en cachitos de 500 pesos los mil millones de pesos que debería recuperar por el depreciado valor de la aeronave. 2 mil cachitos de 500 pesos cada uno.

Lo primero que pensé es que era una broma, vamos, hasta uno de sus secretarios creyó que el peje hablaba en guasa porque nadie en su sano juicio rifa un avión toda vez que el que se lo saque tendría problemas muy técnicos como por ejemplo ¿dónde guardarlo?… los memes mexicanos no se hicieron esperar y tundieron al “presidente” y a sus ocurrencias en las ¡benditas redes sociales!.

¿Qué pasó después?, que en realidad el peje mandó imprimir sus 2 millones de cachitos de a 500 pesos que salieron a la venta sin mucho éxito porque los posibles compradores pensaban justamente dónde guardarían el avión en caso de resultar triunfadores o dónde venderlo, si ni el mismo gobierno pudo hacerlo.

Así que ante la nula venta de los cachitos, el gobierno de México compró un millón de billetes para regalarlos a hospitales con la condición de que si se sacaban la rifa, con ese dinero (luego dijo que no se rifaría la aeronave, sino el precio de la misma), se hicieran mejoras en esos hospitales.

La otra mitad de boletos, fue vendida a empresarios y a funcionarios federales a los que les exigieron la compra de los restantes. En resumen, el avión no se rifó puesto que nadie se lo ganó, tampoco lo ha vendido y menos lo ha rentado.

El TP01 José María Morelos y Pavón un Boeing Dreamliner, sigue en el hangar presidencial del gobierno de la República sin poderse vender, rifar, rentar o usar por el capricho de don López que gasta y gasta en vuelos comerciales cuando tiene un avión para sus viajes.

Ese avión, en sus dos únicos vuelos de la transformación de cuarta (uno a California Estados Unidos y otro de regreso), le ha costado al erario, poco más de 400 millones de pesos: 33 millones que se gastó en su mantenimiento en Estados Unidos, DOSCIENTOS OCHENTA Y SEIS MILLONES PARA SU RIFA y 83 millones de pesos desde su regreso al hangar presidencial de la Ciudad de México.

Para el peje, el avión presidencial es “faraónico”, “un exceso”, “un lujo”, “un derroche”, “un insulto”, “un símbolo de la corrupción de gobiernos anteriores” y sin embargo este gobierno mediocre ha gastado cientos de millones de pesos para ¡TENERLO GUARDADO!

Que lo encierre en un hangar, aunque sea un hangar donde no paga renta, una aeronave de esa gama, debe someterse paulatinamente a medidas de mantenimiento y seguridad que le cuestan al erario a hasta la fecha 83 millones de pesos desde que está guardado y olvidado de la prensa y de las miradas curiosas en un hangar del aeropuerto internacional de la Ciudad de México, un total de 402 millones de pesos desde que inició este gobierno y la pregunta es ¿por qué no lo usa, se ahorra una lana en boletos de avión comerciales para él y su gabinete y también se ahorra una que otra mentada de madre de los viajeros que lo detestan?

Hay que recordarte mexicano que para “rifar” el avión presidencial, el gobierno ocupó su propio dinero para comprar su propia rifa ¿eso no es un fraude?, habría que preguntarle al Auditor Superior de la Federación cuánto dinero y cómo ha gastado el gobierno federal en un avión que sigue detenido, como detenido está el desarrollo en nuestra nación por la ineptitud de este gobierno.

Escuché a Loret y a Brozo decir que el avión presidencial era un símbolo para amlo, un símbolo de la corrupción y de los excesos de los “gobiernos neoliberales”; hoy puedo reiterar que en efecto es un símbolo, pero a dos años, es un símbolo del desarrollo del país que está detenido, sin producir y gastando en mantenimiento de millones de inútiles, igualito que el avión presidencial.

#QuédateEnCasa

@leyvaguilar

Instagram: leyvaguilar

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