ARENA POLÍTICA

EL ADIOS A RUFINO MERINO

Mario CASTELLANOS ALCAZAR

Rufino Merino Zaragoza perdió la batalla contra el COVID- 19 en la lucha por la liberación de los indígenas triquis, cuya misión ya la traía genéticamente de sus ancestros para combatir las desigualdades de esa región tan olvidada y penetrada de grupos enquistados en el poder.

Independientemente de su proceder y la forma de hacer política interna dentro del Movimiento Unificador de la Lucha Triqui (MULT), que dirigió por seis años; sus diferencias, discrepancias, acuerdos y afinidades, fue pieza fundamental en el desarrollo humano de su raza indígena, lo que le permitió conocer escrupulosamente el tejido social, los contrastes, los padecimientos y el dolor procreado por esa desigualdad social sin barreras y descarnada, que llevó a sus representados a vivir condiciones precarias.

Si el tiempo y las circunstancias lo transformaron es cuestión de la naturaleza humana, y por tanto, se debe tener respeto a quien yace en su cuerpo inerte, aplicando el principio, de que hay, que hablar bien de los muertos porque en su momento, la historia proclamó a Rufino Merino, porque lo necesitaba, la tan angustiosa región triqui, cuando requería despojarse del yugo de los grupos en pugna y del caciquismo regional, que hizo mella en el surco de la vida de los indígenas explotados en sus bienes y recursos naturales.

Ahí, se levantó la voz y la mano señera de Rufino, un hombre indígena, que había nacido en la abrupta montaña del Barrio de Agua Fría, Copala, en octubre del año 1963, en donde dio sus primeros pasos en medio de una gran adversidad y contrastes, que lo fueron forjando en la lucha social ante el temperamento de su raza sumergida en la fatal pobreza y la violencia, agudizada desde la época postrevolucionaria, que convirtió a la región en tierra de nadie.

Fue en el año de 1981 cuando se integró el Movimiento Unificador de la Lucha Triqui (MULT) con dirigentes de las comunidades del Rastrojo, Cieneguilla y Cruz Chiquita con el antecedente del Club, que en la década de los 70 se había formado para hacer frente al acaparamiento del café y el plátano por mestizos de Putla y Juxtlahuaca.

El fundador del MULT se le atribuye a Juan Domingo Pérez Castillo, de arraigo en la región, luego esta organización fue dirigida por Heriberto Pazos Ortiz, hasta el año 2010, quien fuera asesinado, sin que hasta la fecha haya indicios claros de los autores intelectuales, sin embargo Merino Zaragoza ya venía en la tripulación afinando sus estrategias, al lado de Pazos Ortiz, leal a sus principios y valores, lo que le sirvió de escuela en su formación ideológica hasta que se integró de lleno a la lucha social de sus paisanos.

En el año 2004, Merino, fue diputado local en representación de su casta indígena, postulado por el Partido Unidad Popular (PUP), un partido que nació en el año 2003, fundado por Heriberto Pazos Ortiz, con la finalidad de expandir la lucha social en defensa de los indígenas, no solo de los triquis, sino de la diversidad étnica oaxaqueña.

En el año 2014, Merino Zaragoza, ya fogueado en los menesteres de la lucha social, recibió el cargo esperado: la dirigencia del MULT, que mantuvo hasta el 16 de junio del año 2020, fecha en que renunció por problemas internos de la organización y motivos de salud en aras de mantener la unidad, estabilidad social y política, de lo que fue la primera fuerza en las tareas de justicia social, promoción, gestión, la defensa jurídica y el rescate de los derechos humanos.

En tanto, Merino, acababa de integrar una nueva organización social denominada, Unión Democrática de los Pueblos y Comunidades Indígenas ((UNDECI), aclamada por sus representantes; hasta aquí, la muerte lo sorprendió, dejando un vacío y una huella indeleble a pesar de todo, así, de las críticas de sus opositores, pero la vida nos ha enseñado de que hay que hablar bien de los muertos. La historia nos dará la razón.

carloscastellanos52@hotmail.com

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