MARIN DETENIDO EN ACAPULCO
Por: Mario CASTELLANOS ALCÁZAR

La detención judicial del ex gobernador de Puebla, Mario Marín (PRI), “el gober precioso” después de 14 años, de atentar en contra de la periodista, Lydia Cacho, a quien arrestó en el año 2005, además de ser torturada física y sicológicamente, fue en el momento oportuno para ejercer la justicia por la Libertad de Expresión, y más bien, un escarmiento que sienta un precedente, aunque esta vez se hizo con fines políticos electorales.
Marín fue sobreprotegido por la justicia mexicana por intereses políticos, y por la misma corrupción en el sistema neoliberal de gobierno, por lo que tuvo que ser el presidente de la Cuarta Transformación de México, Andrés Manuel López Obrador, quien le echó el guante, después de 14 años de estar burlando a la justicia.
Fue detenido en Acapulco, luego de que la Fiscalía General de la República reviviera el expediente penal, trasladado a Cancún en donde fue reclamado por una juez de Quintana Roo por los delitos de tortura física y sicológica, más los que se le imputen en contra de Lidya Cacho, quien había denunciado en su libro Los Demonios del Edén, una ola de corrupción en contra del empresario textilero, Kamel Nacif, por operar una banda de pornografía infantil, quien también debe ser juzgado conforme a derecho.
La explotación sexual comercial de niñas de 4 a 13 años, orquestada por Kamel Nacif, prófugo de la justicia en Líbano, dejaba a los tratantes, no menos de 1.3 mil millones de dólares, según, lo asentó la periodista, que por este motivo fue torturada por la policía poblana, luego de ser secuestrada en Cancún de donde fue traída a Puebla a base de golpes en diciembre del año 2005 por indicaciones del “gober precioso”, quien puso a la justicia al mejor postor durante su periodo gubernamental en el Estado de Puebla.
Marín, en una conversación telefónica con Nacif, se comprometió darle de coscorrones a Lydia Cacho, por el hecho de denunciar la banda de prostitución infantil a cambio de dos botellas de coñac que le ofreció el empresario textilero, que poca. Incluso se presume que Marín fue cómplice y socio de la banda de tratantes involucrados en el ilícito de la pornografía infantil, que les dejó miles de millones de dólares, y por supuesto, que se confabuló con el empresario Libanes, vendiendo la justicia al mejor postor, lo que por cierto, causó un escándalo mayúsculo a nivel nacional e internacional, todo por el atentado en contra de Lydia Cacho, quien puso la demanda penal contra Marín y los que resulten responsables, en este caso, Kamel Nacif.
El mismo Nacif, se burló de la justicia y arremetió en contra de la periodista, Cacho, incluso pidió a Marín que la metiera a la cárcel con las locas y tortilleras para que la violaran a cambio de fabulosos regalos del empresario al “gober precioso”.
Pero sí, era un caso pendiente, que se soslayó en los gobiernos anteriores, principalmente los del PRI, que por compromisos políticos se olvidaron de la aplicación de la justicia pese a la intervención de organismos nacionales e internacionales, así, como defensores de los derechos humanos, que elevaron sus enérgicas protestas, pero todo quedó en el sótano de la impunidad.
Fue uno de los errores garrafales del priismo mexicano, que hizo oídos sordos en este caso bochornoso, que causó irritación en el Estado de Puebla, lo que provocó la debacle del partido tricolor; esta entidad es gobernada hasta hoy por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).
Sin duda, que, en este asunto, intervino el gobernador actual de Puebla, Miguel Barbosa Huerta (MORENA) y la misma Fiscalía General de la República, por mandato del gobierno de la Cuarta Transformación de México, es su meta de abatir la corrupción, principalmente de los gobiernos priistas, que no solo cometieron los fraudes y la corrupción más agravantes, sino que hicieron de la justicia un asunto de intereses personales bajo circunstancias políticas.
Aunque a primera vista la detención de Mario Marín tiene fines políticos electorales en pleno proceso de los comicios del próximo 6 de junio, lo que representa un golpe mortal al PRI, que, en su alianza con el PAN y PRD, tratan de volver al poder para seguir atentando contra los bienes y derechos de los mexicanos.
Al mismo tiempo puede ser un distractor en pleno proceso electoral y los graves problemas políticos, económicos y sociales por los que atraviesa México, en tiempos de la pandemia desbordada, que ha causado más de 160 mil muertes, pero también, ante los conflictos generados por la reactivación económica del país y la recesión de la economía, a lo que se suma la violencia descarnada.
Pero, aun así, el caso de Mario Marín estaba pendiente- y tarde o temprano tendría que ser juzgado, junto con su cómplice, el empresario, Kamel Nacif, quienes deberán se juzgados con las agravantes de la ley, hasta sus últimas consecuencias.
