ARENA POLÍTICA

EL AMOR DE UNA MADRE

Por: Mario CASTELLANOS ALCAZAR

Cierto, que el amor de una madre se goza y se pondera en su eterno descanso, cuando reflejamos gratitud, el respeto, así mismo- en el momento que fluye la tranquilidad, la felicidad, la prosperidad y la abundancia, que surgen del vientre amoroso, como torrente sanguíneo de la naturaleza creadora, que todo lo puede, que todo lo ama, en su momento de gestación.

La vida es una maravilla tentada y ordenada por la palabra divina, que surge del infinito. Es el embrión depositado en las entrañas de las madres benditas, que dan a la luz una prueba de amor y generosidad como agradecimiento a su paso por paraíso terrenal, empoderadas por el brillo del universo, que todo nos da y todo nos cumple, a través de la fertilidad en el regazo de una mujer cristalina.

Entonces, los hijos obedientes reciben la luz del día, la oscuridad de la noche tranquila, el silencio de las almas piadosas, el despertar de un nuevo amanecer, sensibilidad, amarse y ser amados, valorarse para que te valoren, ser feliz para brindar felicidad, todo se hace con la varita mágica del hada productora y fecunda, la que ama para ser amada, la que siembra amor y cosecha amor- y todo, se convierte en la herencia genital de los frutos preciados de la vida.

Ese es el hálito de mi madre, Paula Alcázar Reyes, quien el 2 de febrero del año 2018 bajó con todos los auxilios a su morada, que le dio la fuerza omnímoda para rendir cuentas de lo positivo y negativo, que la glorificó con su auto perdón y fue perdonada con un don de obediencia, respondiendo a la ley del creador que todo lo puede.

A cinco años de su partida gozo a plenitud sus enseñanzas, de sus consejos, de sus cultos, de sus oraciones, de su pureza, de su inmaculada fe, de hacer el bien para todos, a no criticarme, así mismo, no criticar a los demás, así, como, a sembrar la paz y la armonía en tiempos de tempestades, de siniestros y de tormentas, que amenazan a los incrédulos que hacen un lado los pensamientos positivos a cambio de la maldad, que denotan debilidad y el abandono del bienestar.

Hoy honro a mi madre divina, a mi madre sublime, a mi madre, que me dio su herencia plasmada en la fe, en la acción de gracias por este día. En yo puedo hacer todo, nadie me detiene. Soy audaz, como ella lo fue, vivo el presente como ella lo vivía, soy capaz y abundante, con un poder espiritual, como ella lo tenía, soy su amor infinito como ella se amaba, reconozco mis errores y me perdono, asimismo, como ella se perdonaba. El perdón es una virtud.

Hoy mi madre es la luz de mi oscuridad, el talento, el poder, la paz, la conciliación, la hermanad, que ella me infundió. Me hizo sentir la humildad, la sinceridad y la verdad. Hoy agradezco a Dios por las cualidades de mi creadora, a no ser envidioso, a no odiar, me inculcó los actos de justicia, por encima de las injusticias, que ella siempre rechazo.

Hoy mi creadora que me trajo al mundo es un ángel, un faro de luz que ilumina mi estancia, acogida por su naturaleza humana, por sus virtudes y su grandeza, por el bien que derramó como el polen de las flores con aromas de paz, cariño y afecto.

La familia Castellanos Ramírez. Sus hijos: Carlos, Cecilia, Ana, Gerardo, Luis, Miguel y el “chiquilín impecable»: Valente, le guardamos gratitud.

carloscastellanos52@hotmail.com

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