
“Estoy seguro que no es inconstitucional la reforma -a la ley eléctrica-, pero si los jueces, magistrados, ministros, determinan que es anticonstitucional, enviaría una reforma a la constitución”…
¿cómo puede estar seguro de la constitucionalidad de una reforma a la ley, si no es abogado y mucho menos constitucionalista?, ¿cómo puede estar seguro si para terminar una carrera profesional en Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM, se tardó 14 años?
Podríamos decir que el peje en materia legal y sobre todo constitucional, es un ignorante, como ignorante también es de los límites que tiene el poder ejecutivo, toda vez que no puede estar amenazando a los jueces a hacer su voluntad, so pena de cambiar las reglas del juego que nos han servido desde 1917 cuando se promulgó aquella Constitución que aún nos rige.
Ha costado sangre mexicana construir las instituciones que tenemos y sobre todo los contrapesos que hoy existen y que el enano de Palacio Nacional ni respeta, ni ve porque en su infinita ignorancia, el poder lo ha vuelto loco.
Al menos dos jueces han otorgado amparos a las empresas productoras de energía eléctrica porque encuentran, al menos que la reforma a la ley eléctrica, atenta contra el derecho humano de libre decisión y afecta la competencia que impacta en el consumidor, pero además, promueve el monopolio de la industria eléctrica para el Estado Mexicano al través de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Esos dos jueces han acumulado ya al menos 22 amparos en contra de esta Ley que, desde que se promulgó el 10 de marzo de este año ha quedado en suspenso de sus efectos por tiempo indefinido y en espera que en los próximos días los jueces especializados en materia económica, declaren la suspensión definitiva.
Si esos jueces declaran inconstitucional la ley eléctrica, entonces el inútil del peje usará su aplanadora en el Congreso de la Unión -como ya lo ha hecho en infinidad de ocasiones- para promover una Reforma Constitucional en la que necesitan las dos terceras partes para que sea aprobada.
Eso supone el “presidente”, así en minúsculas y entre comillas que sucederá si es declarada inconstitucional.O sea, ocupará a los diputados serviles de morena -me parece que sin excepciones- para cambiar la constitución a capricho, cosa que sucede en las tiranías. Solo la mente de los tiranos es la que no respeta a las instituciones y no se da cuenta, por tanto, del daño que le hacen a una nación.
Va a pasar algo así como con la expropiación petrolera de 1938 cuando Cárdenas del Río y el pueblo de aquel México postrevolucionario, tuvieron que pagar indemnizaciones por 450 millones de dólares, entonces hubo una respuesta del “pueblo sabio”, que, condescendiente llevó al Palacio de Bellas Artes desde una medalla de oro, depósitos de 5 centavos, alcancías y hasta chivos y gallinas.
Lo que vamos a pagar por un capricho presidencial, va a ser una fortuna solo comparada con los 300 mil millones de pesos que debemos de pagar por indemnizaciones a los contratos ya firmados y cancelados por este gobierno de cuarta, por el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), otra ocurrencia del inútil de Macuspana.
Inepto e inconsciente, don López no mide las consecuencias de enfrentarse a un litigio internacional donde lleva todas las de perder porque una de los acuerdos que firmó con su “amigou” “Donal Trun” fue justamente en materia de producción de energía eléctrica en el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (T-MEC).Y no solo perderemos dinero y riqueza -habría que explicarle al tonto “presidente” que tenemos que son dos cosas distintas- perderemos también algo que a los gobierno “prianistas” les ha costado mucho construir: CREDIBILIDAD.
Los yerros de 2019 en materia económica y de productividad, la pandemia de 2020 y sus ocurrencias administrativas, han hecho que unos 250 mil millones de dólares de inversión extranjera, evite el riesgo de apostarle a México; con esta necedad de cambiar la Constitución, esa credibilidad está hecha pedazos y por tanto la incertidumbre en la inversión crecerá haciendo que los capitales salgan huyendo de un régimen tirano.
Qué lástima que don López, pudiendo ser un monarca como Porfirio Díaz, prefirió la dictadura como Hugo Chávez…
ah, se me olvidaba que mis lectores más asiduos, son chairos así que me tomaré la molestia de explicarles la aristotélica diferencia entre una monarquía y una dictadura:
Hay dos formas de ejercer el poder, decía Aristóteles. La forma pura y la impura; cuando el poder recae en una mayoría y ésta ocupa el poder en beneficio de todos, hablamos de una monarquía; cuando esa mayoría ocupa el poder en beneficio propio, entonces hablamos de una dictadura… abur, dijera mi amigo Chicho que en paz descanse.
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