LA TRAICIÓN DE MARTÍN
Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

“La Magia del Periodismo”
El priista oaxaqueño, tehuano- Martín Vásquez Villanueva es uno de los últimos en renunciar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) después de tres décadas de militancia en el que ocupó puestos políticos electorales y administrativos, incluso, en el proceso electoral 2024, participó como candidato del tricolor a la presidencia municipal de la capital oaxaqueña.
Desde luego- que perdió la contienda electoral, no llegó a la presidencia municipal por falta de credibilidad y porque políticamente esta desgastado- sin presencia en la ciudad de Oaxaca, barrios y colonias, a la vez, por sus presuntos actos nublados y falta de claridad de su pasado político.
No obstante, negoció en la falsedad, logrando una regiduría de consolación en el cabildo del municipio capitalino como relleno, la cual no desempeña con plenitud al no tener equipo, planes ni proyectos, tiene otras aspiraciones, una de ellas era la presidencia del Comité Estatal del PRI, impulsado por los Murat con maléficas intenciones.
Cierto- que tuvo roces con la actual presidenta estatal del PRI, María del Carmen Ricárdez Vela, por intereses políticos y por presumir su jerarquía en el partido, lo crítico es que siendo regidor en funciones del ayuntamiento del municipio de Oaxaca de Juárez, renunció al partido, pero, no a la regiduría, que no es propiedad de él, es una prerrogativa del PRI, que debería dejarla, pero pudo más la ambición a no tener cargo, lo que sí- está usurpando funciones que no le corresponden, ahora se dice independiente, hay un vació en los estatutos del partido para regular estos casos, incluso, hay diputados priistas que renuncian a las siglas, pero no a las curules.
En fin- renunció al PRI con bombo y platillo- luego de haber sido diputado local, federal, Secretario de Salud en el Estado de Oaxaca en el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz, delegado de la entonces Secretaría de Desarrollo Social- SEDESOL, ahora BIENESTAR- expresidente municipal de Santo Domingo Tehuantepec- entre otras funciones durante su militancia en el PRI, luego entonces deja mucho que decir- se siente muy orgulloso, acaso un héroe de merecido culto, sin aplausos, pero si con intempestivas rechiflas.
Los motivos de su renuncia, no haber encontrado un partido de puertas abiertas a sus intereses; se mezcla el fenómeno social del PRI- ciertamente en la bancarrota, totalmente destruido sin principios y una ideología pérdida- luego de haber sido derrotado en el año 2018 por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y la llegada de la cuarta transformación, la 4T- ahora en tela de duda por la complicación de las demandas nacionales.
Cierto, que el PRI tiene muchas dolencias y dolores de cabeza por tantos abusos y corrupción de sus militantes en el poder, incluso, el presidente del Comité Nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, reformó los estatutos en contra de los derechos de la militancia para perpetuarse en el poder partidista, cuyo periodo venció a finales del año 2023- se autonombró por tiempo indefinido- ahora se auto postula como el candidato idóneo a la presidencia de México para el 2030.
Moreno terminó con el partido, logró la monarquía y el autoritarismo partidista, los Comités Estatales del PRI son un cochinero sin alternativas en las contiendas electorales y con riesgo de perder el registro en las elecciones intermedias del 2027.
La desbandada de priistas es descomunal, Martín no es el primero, ni el ultimo, deja claroscuros, forma parte de los políticos tránsfugas del ayer; no se puede curar en salud como un militante impecable, ni brillante en su trayectoria, está en la medianía como todos los priistas que manosearon al otrora PRI institucional que dejó un Estado de Derecho, ahora violado por la izquierda socialista autoritaria.
