RELACIONES MÉXICO-ESTADOS UNIDOS
Por: Raymundo IBÁÑEZ DEL CASTILLO

A tan solo unas cuantas horas de que por segunda ocasión, Donald Trump, haya tomado posesión de la Presidencia de los Estados Unidos, las relaciones entre México y el vecino país del Norte, deben darse con pleno respeto y de inmediato, en medio de las amenazas del mandatario estadounidense, con deportaciones masivas de migrantes, el incremento de aranceles; y el de considerar a los cárteles del narcotráfico como organizaciones terroristas.
Más allá de las diferencias o afinidades personales de quienes están a la cabeza de ambos países, e implícitamente de los intereses de sus habitantes, tanto de los más de 131.1 millones de mexicanos, como de los aproximadamente 335 millones 135 mil americanos.
Por eso, las relaciones entre México y Estados Unidos, deben darse salvaguardando los intereses de los mexicanos, incluyendo a los 5.1 millones de connacionales, que con el 45% del total de los 11.3.millones, representan casi la mitad de migrantes en el país más poderoso del mundo.
Contra la indiferencia y la actitud prepotente, altanera, despótica y hasta de desprecio de la heredera del autoritarismo; no en contra del gobierno de Donald Trump, sino en perjuicio de nuestros hermanos connacionales que están ahí; y que se fueron con mucho sacrificio, abandonando a sus familias y despojándose de lo poco que tenían, para ponerlo en manos de traficantes de ilegales, o «polleros», como coloquialmente los conocemos, deberían de restablecerse las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos, con respeto, sin entreguismos, ni intervencionismos.
La heredera del autoritarismo en México le restó importancia al hecho de que ni siquiera haya sido invitada a la toma de posesión del presidente de los Estados Unidos; y en una actitud de desdén, como si estuviera tratando sus asuntos personales y no de relaciones exteriores, se conformó con decir que ahi estaba el embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma Barragán, que, por cierto, ni siquiera ella lo nombró, sino que también se lo heredó su benefactor y el poder tras el trono.
A la heredera del poder, no le importa el destino de los mexicanos y menos de nuestros hermanos que emigraron a los Estados Unidos, hasta como indocumentados, poniendo en riesgo su patrimonio, integridad física y hasta la vida, al cruzar la frontera en busca del famoso sueño americano; del tan deseado billete verde y de mejorar sus condiciones económicas y sociales, ante la falta de oportunidades laborales y las difíciles circunstancias políticas que enfrentamos.
Con las deportaciones masivas de migrantes con las que amenaza Donald Trump y que alcanzarían hasta nuestros hermanos mexicanos, que se fueron y que están ahí en mejores condiciones que aquí en el país donde nacieron, pero en peores condiciones que los americanos, están en juego los intereses de los mexicanos y de toda una nación como México.
Tal vez a la heredera del trono del autoritarismo y de la dictadura comunista, disfrazada de»socialismo del siglo XXI», no le importan en absoluto los más de 63,000 millones de dólares que cada año envían a México nuestros hermanos mexicanos, que ganan con mucho sacrificio, esfuerzo y trabajo, porque no podrá valorar nunca, todo cuanto esto representa, dado que está enajenada y solo sirve a intereses bastardos de dominación mundial de la revolución mundial materialista y del judaísmo internacional
La mediocridad de la heredera del autoritarismo es tal, que en la reunión del grupo de los 20, celebrado el año pasado en Río de Janeiro, Brasil, siendo un foro internacional de gobernantes y presidentes de bancos centrales, en lugar de tratar temas como la economía y la seguridad nacional, entre otros, aprovechó para hablar con el expresidente de los Estados Unidos del narcotráfico, qué es lo que más le interesa, hasta hacer el ridículo de preguntarle sobre la captura del narcotraficante «el mayo» Zambada, cuando se supone que a través de sus servicios de inteligencia, como no el desaparecido CISEN, debería de tener toda la información de primera mano, sobre este tema y de todos los del país.
