TENSIÓN EN JUCHITÁN
Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

El gobierno de la cuarta transformación, la 4T- en Oaxaca, no puede presumir que esta entidad es una de las más seguras a nivel nacional en comparación con las entidades con mayor criminalidad, pues en este Estado, el índice delictivo está en su máxima expresión, ni para decir- que aquí se goza de estabilidad social y política.
Menos- decir- oficialmente que la delincuencia en Oaxaca va en declive o que se reduce en un 15 o 20 por ciento en lo que respecta a los homicidios dolosos como a nivel federal lo pronostica tendenciosamente la jefa del Palacio Nacional, en Oaxaca, el gobierno estatal canturrea lo mismo, pero no es así, esta entidad está entre las de mayor inseguridad.
Así- el Secretario del Gobierno del Estado, Jesús Romero López- hace alarde- que “Oaxaca es una entidad con mayor seguridad, que hay paz y tranquilidad, en resumen, no pasa nada, todo es tranquilidad o bien se minimizan los actos delictivos y la incidencia de la delincuencia organizada” que lejos de frenarse va creciendo paulatinamente por la complicidad oficial o falta de mecanismos de seguridad.
Los focos rojos están en todo el Estado de Oaxaca ni para decir que hay excepciones, la violencia, los crímenes, feminicidios, los robos, asaltos y desapariciones están a la orden del día debido a la fallida política de seguridad del Gobierno Federal y el Estatal.
Juchitán de Zaragoza es el detonante de la violencia, no de apenas- sino de hace algunos años, se agudiza con el régimen de gobierno- la situación se ha complicado, como muestra la inseguridad estalló en grado extremo el lunes el 16 de junio con el estruendo criminal de una facción de malhechores de la región, incendiaron dos tiendas Oxxo, causaron daños, asaltaron y perjudicaron al comercio organizado y en general prendieron la mecha de la violencia generalizada en la región con agravios a la economía y a terceros-
La violencia más cruenta es en toda la región del Istmo de Tehuantepec con ejecuciones en la variedad de homicidios dolosos- a la orden del día, es la región más sangrienta- por ahora, con la propagación de los cárteles que han rebasado a las autoridades locales, federales y estatales.
Ha llegado al grado de suspender las actividades escolares de los niveles de educación básica, media y superior en una decena de municipios de la región, todo por los niveles de la violencia, aquí ya no hay ley, los que mandan son los protagonistas de la violencia, los que cobran el derecho del piso bajo fatales amenazas
Hasta entonces es cuando hace presencia el Gobierno Federal, Estatal y Municipal con la presencia del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y cuerpos seguridad local- según para frenar la violencia y cuidar el orden para simular seguridad, pero no hay nada de fondo, atención programada ni mecanismos de prevención, vienen y se van y la violencia sigue su turno- parece no importar la vida de los oaxaqueños- ante la falta de esquemas de seguridad con bases sólidas y estrategias estructurales.
Hace falta un sistema de seguridad acorde a las necesidades y demandas de los oaxaqueños en referencia a esta entidad en donde el gobierno solo lamenta los hechos criminales- en el caso de los homicidios se escuchan los pésames y las consabidas condolencias, nada más.
