Por: Mario CASTELLANOS ALCÁZAR
OAXACA DEBE PASAR A SEMÁFORO ROJO L

Fraude en el sector salud de Oaxaca.
Sin duda, que Oaxaca ya debe pasar de semáforo anaranjado a rojo por el bien de la salud de los oaxaqueños, que están siendo invadidos por los contagios del COVID- 19, por lo que es urgente tomar nuevas medidas restrictivas para frenar el número de muertes, que en lo que va del mes de enero han alcanzado las cifras más altas registradas en los diez meses de la pandemia.
Esto indica que las medidas preventivas y de tratamiento del COVID-19, en Oaxaca, han fallado, por parte del Gobierno Federal y Estatal, pues sí, no hay coordinación ni uniformidad entre estos y los gobiernos municipales, y cada quien hace lo que mejor le conviene y de acuerdo a las circunstancias sociopolíticas- económicas de cada entidad.
Cierto es que, en Oaxaca, la situación se ha complicado debido al rezago histórico de pobreza y marginación, que ha repercutido en los servicios públicos, principalmente en el sistema de salud, que se ha visto defraudado por funcionarios y dirigentes sindicales, que han visto a este sector con fines de lucro, pero también de fraude- y hasta con intereses políticos, más en el gobierno estatal de Gabino Cué Monteagudo ( 2010- 2016 ) y su ex Secretario de Salud, Germán Tenorio Vasconcelos, quien aún está preso por escandaloso fraude de miles de millones de pesos.
Así pues, que la fatal pandemia vino a descubrir los rezagos históricos en materia de salud, así, como los grandes fraudes y estelas de corrupción, no solo en Oaxaca, sino a nivel nacional, es decir, los gobiernos neoliberales emanados del PRIAN- PRD, dejaron un sistema de salud colapsado con cientos de hospitales y centros de salud inconclusos o en obra negra, pero aun, así fueron inaugurados, sin comprobar sumas de miles de millones de pesos que se invirtieron en elefantes blancos. Oaxaca, no es la excepción. Es cuna de grandes fraudes.
Resulta que, en Oaxaca, desde antes de la pandemia, el sistema de salud no era el adecuado, ni eficiente para cubrir la demanda de salud de los oaxaqueños, sobre todo de los marginados- y por lo consiguiente, es un Estado insalubre, al contar con 570 municipios y más de 13 mil comunidades aledañas e incomunicadas que carecen de los servicios médicos eficientes.
Resulta que, esta pandemia, en Oaxaca, ha dejado hasta hoy 29 mil 648 casos confirmados, 4 mil 476 sospechosos y 2 mil 205 muertes, lo que representa una cifra record, sí, se toma en cuenta que tan solo en diez días de lo que va de enero del presente año se han registrados oficialmente mil 332 nuevos casos y 79 muertes.
Esto indica, que en la entidad oaxaqueña se han relajado las medidas preventivas y acciones del gobierno estatal, así, se marca la diferencia del Gobierno Federal, que ha dejado a las entidades a su libre albedrío, sin que haya coordinación y uniformidad en el tratamiento de la pandemia.
En Oaxaca no hay infraestructura hospitalaria. Las clínicas están saturadas, arriba de un 100 por ciento, con la protesta del personal médico y gremios sindicales, eso, porque no hay medicamentos, insumos, respiradores, camas, equipo de protección, a veces ni jeringas, pero tampoco personal especializado. Lo poco que existe no es suficiente.
Incluso, la Sección 35 del Sindicato de los Trabajadores de Salud de Oaxaca, ha tenido que incurrir en las manifestaciones de protesta y han llegado a los paros de actividades, no solo porque hace falta infraestructura hospitalaria o porque no hay insumos, ni equipos, sino, porque se les adeuda parte de sus salarios, como sucedió con el pago de aguinaldos, bonos y otras prerrogativas del pasado fin de año.
Pese a todo, sigue habiendo rachas de corrupción actual en los Servicios de Salud en Oaxaca, ante la falta de acoplamiento de los funcionarios de esta institución, agravados por la pandemia, tal es la reciente renuncia del Director Administrativo, David Concha, por la acusación de una sección sindical, ante el desvío de los recursos financieros y la falta de pagos a los trabajadores.
Sin embargo, el mismo David Concha, manifestó en conferencia de prensa, que sí, hay estelas de corrupción en el manejo del presupuesto- y responsabilizó al Secretario de Salud Estatal, Donato Casas Escamilla, esto, porque están desviando 35 millones de pesos mensuales para el pago de más de 2 mil 500 trabajadores eventuales de la salud, a los que se les puede despedir de un momento a otro.
Además, que la actual administración está utilizando el presupuesto para el pago de las cuotas del ISSSTE, el Impuesto Sobre la Renta, entre otros conceptos, que los trabajadores aportan a través de sus cuotas, pero todo es un desbarajuste, hasta en la compra de los uniformes, para lo cual, se destinan 124 millones de pesos, pese a ser de mala calidad; en esto tienen metidas las manos los dirigentes sindicales del gremio, entre estos, Mario Feliz Pacheco, Secretario General de la Sección 35, quien también, ha sido acusado de fraude por parte del gremio sindicalizado.
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