Por: Juan López Bohórquez
Ausencia de Gobernabilidad/Vacío legislativo
Resulta que en el contexto nacional, como oaxaqueño, se vive un aparente «Vacío de Poder» o «Ausencia de Gobernabilidad», y puede que si, puede que no, en el argot coloquial social.
En el país, se comenta, rumora, crítica, sobre amplia presencia de cotos de Poder del narcotráfico, entre otras castas y élites socio- políticas y financieras, naturalmente.
Eso no es de ahora, y sin justificar, es un reto mayor, con sus respectivas complejidades, y acaso podría tener algún punto positivo, en cuanto a la sustentación de economías, quiero pensar, pero decididamente, sus causas y efectos, son motivo de amplio análisis en cuanto a otras percepciones globales, por ser un asunto delincuencial, en si.
En Oaxaca esa aparente ausencia de Poder de Gobierno, para que la economía y el poder político fluyan en equilibrio, se manifiesta en los bloqueos, carreteros y tomas de oficinas, por una parte, y por la otra en la desobediencia de las autoridades municipales a cumplir con sus cometidos administrativos, en primera instancia, como sucedió en San Juan Mazatlán, mixe, recientemente, y también en Santiago Textitlan, donde inclusive, tuvo que acudir el primo Gobernador del Estado, Alejandro Murat.
El municipe, Guillermo Marín Bonifacio, después de 10 invitaciones de la SEGEGO, se dignó aceptar, a distribuir recursos a sus agencias municipales.
Fue la noticia, que trascendió ampliamente en los medios de difusión masiva.
Este fenómeno de la falta de cumplimiento a respetar la Constitución -como se estila que rindan juramento de protocolo al asumir un cargo- se lo pasan por el Arco del Triunfo; simple formulismo, en su mayoría, hacen todo lo contrario, surgiendo así la impunidad.
En las últimas décadas del siglo pasado, los municipios erogaban sus propios recursos, y percibían recursos, generalmente en obra pública, a través del Gobierno estatal en turno que a su vez, el mayor volumen, provenía de la Federación;debían ser municipes con suerte o afines partidistas
Casi nadie quería ser presidente Municipal en los pueblos, porque «salían poniendo» de sus propios recursos.
Pero llegaron las reformas a las leyes a través de los fondos 28 y 33 y sus apartados correspondientes, para administración y obra Pública, respectivamente y en forma directa, más lo de programas especiales y hasta con participación tripartita con el Gobierno estatal.
En función de esa «Autonomía Municipal», del 115 Constitucional, los municipios se creen autónomos en todo, y no lo son, puesto que los recursos económicos derivan de la Federación, que como Poder Supremo normativo, puede suspender sus aportaciones o castigar a los munícipes-delincuentes, que traicionan a su pueblo;pero la aplicación de la Ley, en estos casos parece estar ausente.
Ahora «todo mundo» quiere ser autoridad municipal, porque llevan en mente «meter mano al cajón», y los protege la impunidad y sus complicidades emanadas de mayores niveles políticos de Poder.Claro, con honrosas excepciones y mis mayores respetos.
Vamos al punto:Legislar al respecto, en coordinación con los tres niveles de Gobierno, para que se emitan leyes de castigo y sanción, como lo establezca la norma jurídica, con años de privación de la libertad y reparación del daño, como tantas otras iniciativas y decretos que surgen a diario en los Congresos para otros fines de aplicación ciudadana.
Dada la ausencia de ello, surgen las presiones de las agencias o grupos que reclaman recursos y bloquean calles y carreteras y hasta oficinas públicas,donde por cierto, ya son delitos tipificados independientemente de la Libertad de Expresión, que es muy distinto.
Por tal ausencia del Estado de derecho, pueblo y autoridades dicen un ya basta!, a bloqueos carreteros, como en Hacienda Blanca, este 21 de julio, donde el diálogo institucional, evitó que el pueblo se desbordara con saldos negativos.
Otros pueblos – y como ya lo hizo en su momento Mitla- han tomado la Iniciativa, como comunidades aledañas al aeropuerto -Animas Trujano, entre otras- o en la vía a San Felipe del Agua, en la zona norte de la capital oaxaqueña.
Una clara advertencia a grupos y líderes acostumbrados al chantaje y la extorsión.
Finalmente, las leyes, y antes, el diálogo conciliatorio, pueden evitar signos de violencia, ante las obstinaciones, y más aún, en tiempos de pandemias, que reclaman solidaridad de todos por todos.
No obstante y siendo realistas, con el proceso electoral a la Gubernatura, las cosas pueden volver a radicalizarse, donde el pueblo aporta sus víctimas y los ganadores, resultan intocables, y solo una ciudadanía consciente de su voto y responsabilidad social, sabrá seguir cultivando la paz para el progreso general./
