ARENA POLÍTICA

CENTRALISMO

Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

Las plurinominales son fundamentales, pero deben reglamentarse, tampoco hablemos de desaparecer a la oposición, esto es autoritarismo.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo está por enviar, sino es que ya la envió al Congreso de la Unión la iniciativa de Reforma Electoral- sin lugar a dudas con la consigna de ser aprobada en la Cámara de Diputados al vapor- bajo procedimientos antidemocráticos- por lo que no se descarta una avalancha de confrontaciones entre las fracciones parlamentarias de la oposición y el partido en el poder, MORENA- de lo que será un teatro y una simulación de democracia, porque todo está fraguado, incluso en PT y el PVEM- que se oponen, finalmente venderán su alma al diablo.

Se escucha bien y se oye lejos, por cierto, es aceptada a simple vista porque dicha reforma pretende borrar la lista de 200 diputados plurinominales que representan una carga presupuestal multimillonaria y asimismo recortar el subsidio a los partidos políticos, a las campañas electorales y al mismo Instituto Nacional Electoral- eso está muy bien, es lo ideal para implementar la austeridad republicana.

Está bien, así se ve desde la óptica oficial truculenta que convence al electorado incipiente, pero el fondo es otro, esto es la desaparición de los partidos minoritarios de la oposición, están en la mira el PRI, el PAN y los satélites, que viven de las plurinominales, cierto que en estos hay corrupción electoral, son los dirigentes de las cúpulas nacionales y estatales de estos organismos políticos los que se reparten las curules, incluso con sus familiares, deben ser para los candidatos que hacen campaña- pero la misma corrupción se esta dando en MORENA con la sobrerepresentación de los escaños.

El régimen actual de gobierno tiene otras miras, concentrar el poder en un solo partido: MORENA, incluso- perpetuarse en el gobierno con tendencia al autoritarismo, borrar la lista de los plurinominales es faccioso y una señal de retroceso a la democracia, es pues, una cuestión política, no de interés social, ni porque se haga énfasis a la austeridad republicana, esta puede ser un escaparate, o más bien ya lo es.

El gobierno de la cuarta transformación no se mide en el gasto público de sus campañas electorales con un tiradero de dinero en el acarreo, la compra de conciencias, el cuidado de la imagen oficial y los fraudes de sus gobiernos, políticos y funcionarios, que se disipan y regodean en el extranjero.

Dicha reforma electoral debe ser ecuánime y concienzuda para no afectar a las minorías- a los que no comparten con la política oficial y con el partido en el poder, tienen derecho a discernir- en este caso se formarían monopolios, sería un retroceso histórico, pese a que se requiere una reforma para acabar con la corrupción de los partidos políticos y procesos electorales- por lo que las plurinominales si son fundamentales en un régimen plural- si, pero se tienen que reglamentar.

carloscastellanos52@hotmail.com

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