ZUMBIDO DEL MOSCARDÓN

Por: Alejandro Leyva Aguilar

Pues iniciamos marzo en Oaxaca, con un movimiento telúrico de 5.2 grados en la escala de Richter pasadas la una de la tarde, que se supone no ameritó la alerta sísmica pero que sí nos recordó que Oaxaca está en movimiento, que se menea, que no está estático, que no se puede pausar porque sería tanto como involucionar.

Y es que cuando pausamos algo, no avanzamos; es una ley matemática basada en la lógica y en la estadística.

Lo vivimos los Oaxaqueños en 2010 porque le pusimos pausa al desarrollo que habían logrado un consecutivo de gobiernos priístas.

El ex gobernador José Murat Casab, construyó hospitales, caminos, universidades; inició las súper carreteras y dejó una deuda pública de 800 millones de pesos.

Ulises Ruiz, su sucesor prosiguió con el desarrollo, construyó los 4 carriles del cerro del Fortín, avanzó en las súper carrereas, creó el Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca, soportó a la APPO y a la Sección XXII y dejó una deuda de 2 mil 500 millones de pesos.

Luego en 2010, le pusimos pausa a Oaxaca y ganó gabino cué en una melcocha de coalición financiada principalmente por Felipe Calderón y el peje. La única obra representativa de ese gobierno fue el “distribuidor vial 2012” de Cinco Señores, por cierto, pasaban dos mil por abajo y doce por arriba.

Su deuda pública llegó a TREINTA MIL MILLONES DE PESOS. No recuerdo en el sexenio de gabino un movimiento telúrico de magnitud considerable, Oaxaca se quedó quieto.

Luego llegó el priísta Alejandro Murat Hinojosa. los oaxaqueños le pusimos “play” y seguimos avanzando a pesar de la enorme deuda pública y, claro, del movimiento físico muy clásico de Oaxaca: terremotos en 2017 y 2019, uno que devastó el Istmo y el otro que tumbó edificios en la Ciudad de México.

Oaxaca se comenzó a mover y fuerte. Si los antecesores priístas habían hecho infraestructura educativa, de salud y de conectividad, Alejandro Murat le apostó a la reducción de la pobreza, una asignatura pendiente que ni el gobierno federal ha podido reducir.

También hizo crecer la economía Oaxaqueña en plena pandemia hasta en un 4 por ciento, cuando en el país, decrecimos por debajo del cero.

¿Qué debemos hacer entonces?, me parece que los oaxaqueños estamos muy claros, tenemos dos opciones en la próxima elección que se avecina y un camino: el PRI que ha demostrado a lo largo de los años, que sí sabe gobernar; la otra opción fue un secretario cuya acción debió sentirse en el campo pero lo que sintieron los campesinos fue el abandono, la ineptitud, la inacción y hasta el fraude.

A nivel nacional también lo hemos vivido. México había tenido décadas de crecimiento económico, mínimo al uno por ciento y con la pausa que le pusimos a la Nación, llevamos tres años consecutivos en que no producimos absolutamente nada. Pausamos un aeropuerto que tendría 219 puertas que se pagaría solo y lo cambiamos por una central guajolotera que solo tiene 17.

Así que, si pausamos, no avanzamos. Oaxaca se quedó quieto en 2010 y arrastramos -a pesar de los esfuerzos del gobernador Alejandro Murat- una deuda que nos heredó la colación que encabezó el peor gobernador que hayamos tenidos gabino cué y que en esencia, es la misma que encabeza hoy morena y sus aliados.

Avancemos, pongámosle play a Oaxaca y busquemos la continuidad en el crecimiento económico, en la reducción de la pobreza, en la conectividad a la costa y al istmo, en el desarrollo turístico, en la estabilidad y paz social, en la gobernanza. Ya sabes qué hacer.

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