EL ZUMBIDO DEL MOSCARDÓN

Excesos militares

Por: Francisco Alejandro Leyva Aguilar

La nota de la semana, la dio el ejército en Nuevo Laredo Tamaulipas cuando decidió ejecutar a cinco jóvenes que salieron a divertirse en esta ciudad que, a decir de la prestigiada revista Proceso, se ha convertido en un centro de ejecuciones extrajudiciales del personal castrense.

La evidencia recabada en Nuevo Laredo da cuenta de que los jóvenes no portaban armas, no llevaban consigo drogas, y después de matarlos a mansalva, los castrenses revisaron que se trataba de solo muchachos que habían ido a divertirse, el problema es que uno de ellos quedó vivo y milagrosamente ileso, mientras que otro se debate entre la vida y la muerte.

El joven ileso ha declarado a la prensa que los oficiales del ejército lo arrodillaron y algunos gritaban “mátenlo”, “mátenlo” a lo que uno de ellos le preguntó ¿quieres vivir o morir?, obvio la respuesta fue “quiero vivir” y acto seguido los militares lo hicieron grabar un video donde asumía la culpabilidad de los hechos.

La versión oficial del ejército es que los jóvenes habían chocado contra un vehículo y por eso fueron interceptados por el ejército -que no debe involucrarse en asuntos civiles como un choque-y que ahí, escucharon detonaciones de armas de fuego, por eso le dispararon a la camioneta de los jóvenes.

Por supuesto que la versión del joven que quedó vivo, es mucho más creíble que la de los militares que cada que abren la boca se hunden más y por supuesto que hay cosas que los milicos deben aclarar para satisfacer la demanda de información de la opinión pública.

De entrada, los soldados no pueden dispararle a nadie sin una orden previa o a menos que repelan un ataque, lo que no sucedió en el caso que nos ocupa. Por otro lado, si detienen a alguien en flagrancia cometiendo un ilícito por ejemplo portando armas de uso exclusivo del ejército o con drogas, deben remitirlo a las autoridades correspondientes para que sea juzgado, cosa que tampoco sucedió.

Al día sigue te de la matanza, los militares volvieron a acudir al lugar de los hechos, esta vez con la clara intención de borrar evidencias. Le quitaron las llantas a la camioneta donde fueron acribillados los 5 jóvenes (viajaban 7 en esa camioneta) y trataron de llevársela, lo que no sucedió porque los vecinos del lugar lo impidieron.

Hubo una trifulca entre civiles y militares que terminó cuando un soldado, realizó disparos al aire y al suelo para calmar los ánimos de los vecinos que, espantados huyeron del lugar. Uno de los soldados, destrozó un celular que le arrebató a una de las personas que estaban grabando los hechos.

Lo que vimos en Nuevo Laredo Tamaulipas, pero también en otros estados de la república como Sonora, Sinaloa, Guerrero o Guanajuato no es más que la decisión de López de tener a los elementos castrenses en las calles convertidos en “Guardia Nacional”, que no son otra cosa que soldados que portan armas y tienen permiso para matar, pero no que de ninguna manera investigan o hacen inteligencia para detener a los delincuentes, sino simplemente actúan en contra de la población civil, sin denuncias de por medio.

La Guardia Nacional no está capacitada para hacer las veces de policía y su falta de profesionalismo en las cuestiones de seguridad, ya está costando muchas vidas a lo largo y ancho del país sin que hasta el momento la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que preside una fanática de López como lo es Rosario Piedra Ibarra, haya emitido una sola recomendación.
La política de abrazos a los delincuentes y balazos a la población civil, ya está haciendo que más mexicanos estemos en contra de la militarización del país porque de lo que se trata es de meternos miedo a la población para poder controlar a las masas, es justamente la teoría del pánico para el dominio del pueblo.

Y yo entiendo que hay muchos prominentes hombres de izquierda que otrora padecieron el asedio del ejército hace apenas 50 años como el propio titular de la Unidad de Inteligencia Financiera Pablo Gómez que fue protagonista de la masacre del 68, o el propio Marcelo Ebrard y un sinfín de izquierdosos que fueron perseguidos por el régimen de Gustavo Díaz Ordaz y que hoy hacen mutis ante estos atropellos del ejército a la población civil.

Si tienes al narco de tu lado y al ejército también, pues entonces por las malas vas a buscar controlar al país, esa parece ser la jugada de López ante su eminente debacle y su fracaso como “presidente”, así en minúsculas y entre comillas.


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