HONOR A LOS MÉDICOS
Por: Mario CASTELLANOS ALCÁZAR

Gerardo y Flor García, ginecólogos- en sus prácticas, salvando un parto, luz de vida.
Dejar pasar desapercibido el Día del Médico, celebrado en México, desde 23 de octubre del año 1937, es no tener conocimiento de la función humanitaria de este personal, que desempeña un papel trascendente e histórico en los confines de la humanidad.
Sería una ingratitud, no dedicar un momento en esta fecha tan memorable, que requiere de la sensibilidad y reconocimiento a los médicos de nacionalidad mexicana, que- por supuesto- han ofrendado sus vidas- en casos tan extremos con tal de salvar a sus pacientes- y vaya- que lo hacen con profunda vocación de servicio- aun, en contra de las tempestades y contratiempos- como en el caso de la reciente pandemia del COVID-19.
Honor a quien honor merecen- a estos héroes de la salud, a los que debemos nuestras vidas, pues- en alguna ocasión, hemos recurrido a ellos con la esperanza de encontrar alivio a los males patológicos- que medran nuestra salud, en casos de gravedad o prevención de enfermedades.
Y por supuesto- que encontramos en este personal toda su atención y entrega, así- como su pasión, haciendo énfasis al juramento Hipocrático en el momento de formar parte activa de dicha profesión: “Consagraré mi vida al servicio de la humanidad. Guardaré a mis maestros el debido respeto y gratitud”.
No hay nada más sublime que honrar en su Día a los médicos, en sus diferentes especialidades, desde los generales- hasta los postgrados, que laboran con disciplina por el bien de la humanidad, sin importar credos religiosos, dogmas, ideologías, razas y condiciones de género, pues la salud es universal.
Por supuesto, que, desde esta tribuna periodística- envió estrecha felicitación a mi médico familiar, Marcelo Gómez Trujillo, a Germán Pérez Alarcón- y vaya- para mis sobrinos: Andrés Castellanos Cruz, Médico general; Gerardo Castellanos Jiménez- y esposa, Vida Flor García Arias, ginecólogos- en sus servicios- en el Hospital “Aurelio Valdivieso”- Claudia Castellanos Jiménez y Beatriz Castellanos López, estas últimas en medicina familiar.
Mi orgullo es para todo el sistema médico por el esfuerzo, no muy compensado por el régimen actual de gobierno, que ha soslayado los derechos inalienables del personal médico de la República Mexicana, a quienes, no se les ha hecho justicia social- y por consiguiente, hay discriminación por parte del Ejecutivo.
Despidos injustificados, salarios limitados, desempleo, falta de prestaciones, desplazados por médicos cubanos con altas prerrogativas sociales, políticas y económicas, mientras al personal mexicano se le restringe en sus derechos laborales y profesionales en este gobierno- fracasado en materia de salud- al desaparecer en Seguro Popular por el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI)- que también desapareció por crasos errores del Ejecutivo en turno.
Los hospitales, a nivel nacional, no tienen las condiciones humanitarias, ni medicamentos, laboratorios, equipos, material de curación, falta de infraestructura y de personal. Los servicios son deficientes, pues- también- el INSABI- fracasó- por lo que ahora la salud se rige en el sistema IMSS- Bienestar, pero es la misma gata revolcada.
Honor a quien honor merece- mi gratitud, que- por supuesto, es la misma de todo mexicano, honrar la memoria de más de 5 mil trabajadores de la salud, entre médicos, enfermeras y auxiliares, que murieron en cumplimiento de su deber- asolados por la pandemia del COVID. 19- estos, ofrendaron sus vidas, en parte, o en todo, por la desatención del gobierno morenista- porque el personal carecía de mecanismos de protección, ni mascarillas- ni nada.
