¿DESPUÉS DE LA REVOCACIÓN QUE VIENE?
Por: Mario CASTELLANOS ALCAZAR

»»Bastaría hacer un ejercicio de conciencia para volver a la paz, a la estabilidad, a la reconciliación, a la moral, a la concordia y a la tranquilidad de los mexicanos, luego de la revocación del mandato presidencial del 10 de abril, que promovió acciones de inequidad y violaciones a la ley, encrespados por el sí o por el no, aunque finalmente, el presidente sigue siendo el presidente, pero aún quedan las secuelas, para bien o para mal, que solo la historia juzgará.««
Pues sí, después de la tempestad viene la calma, más bien, la reconciliación, el análisis, la concordia y la tolerancia, en estos días de la Semana Santa, propia para las acciones buenas, la espiritualidad y el acogimiento de conciencia, luego de los agravios, que fueron una lucha sin cuartel de lo que fue la revocación del mandato presidencial, que más bien, fue una guerra entre los protagonistas políticos.
Se espera que en estos días de la Semana Mayor venga la calma y la enmienda para superar los yerros políticos, no solo en lo que se refiere a la revocación del mandato, que tuvo sus pros y contras, encuentros y desencuentros, sino también, para iniciar una nueva etapa del quehacer político del gobierno de la 4T y los opositores, llamados conservadores, fifís o traidores como los llama en gobierno en turno.
En este sentido la política es la política- y no es nada del otro mundo, que no se pueda enmendar. O que nos lleve al precipicio, si todo está en las manos de las instituciones, el gobierno, los gobernados y la sociedad en su conjunto, por ello, las diferencias que surgieron deben resolverse con miras de futuro, es decir con políticas innovadoras.
Cierto que la revocación del mandato presidencial no fue un acto terso ni un modelo de civilidad, de cultura política o democracia, más bien, fue un ensayo, lleno de corrupción, de violación a la Ley electoral, de verborrea y críticas destructivas al Instituto Nacional Electoral (INE), así como desobediencia a la veda electoral, de intento de enjuiciamiento y demandas penales a los consejeros electorales por parte del gobierno y los legisladores de MORENA.
El gobierno no respetó la veda electoral, ni la difusión de la propaganda de promoción a lo largo ancho de la República- y, asimismo- gobernadores, funcionarios y la bandada de morenistas: diputados, senadores y militantes se autodenominan protagonistas y promotores de la revocación del mandato, amparados en una supuesta reforma anticonstitucional del Congreso de la Unión.
Nadie puede negar que el día de la consulta de revocación del mandato, hubo la vieja práctica del acarreo de votantes por parte de las autoridades federales y estatales, sin embargo, todo se le imputó al INE, de ocultar las casillas y la ubicación de las mismas, en una tercera parte de las 160 mil que debieran instalarse como en cualquier otra elección federal, además, de que, adelantadamente se le acusó de no hacer la propaganda, que según la ley, sólo corresponde a esta institución, limitada en su presupuesto.
Según los preceptos institucionales que facultan al INE, para que la revocación del mandato presidencial, que determinaría, si el presidente Andrés Manuel López Obrador continúa o se retira del cargo, sería con la votación del 40 por ciento de la lista nominal del padrón electoral, pero no fue así, pue solo obtuvo el 17.75 por ciento.
De 37 millones de votos que se requerían para que la revocación fuera legal y vinculatoria, solo se obtuvo el 17. 75 por ciento. Alrededor de 16 millones 389 mil 896 sufragios, de estos, el 90 por ciento fueron por el sí para que el presidente continúe en el poder, cifra muy inferior al 40 por ciento estipulados constitucionalmente, tomando en cuenta que el padrón electoral de los mexicanos es de 92 millones de votantes.
La guerra apenas se asoma, el golpeteo al INE ya es una consigna por parte del sistema del gobierno de la Cuarta Transformación de México, la 4T, cuyo destino está marcado. Esta institución ha sido el blanco desde el Palacio Nacional y tiende a desaparecer por obra y gracia del presidencialismo mexicano- a decir, porque no representa los intereses del gobierno en turno.
El INE es una institución autónoma, con su propia ley aprobada por el mismo poder legislativo. Ha cumplido con sus estatutos, formas y reglamentos. El INE nació, desde las manifestaciones de protesta de la oposición mexicana, en exigencia de la democracia, más no surgió desde el seno del mismo gobierno, pero resulta, que ahora es el gobierno el que impondrá sus propios preceptos para una nueva Ley o la desaparición de la institución.
Por tanto, ya viene una nueva iniciativa de reforma electoral que presentará el gobierno mexicano al Poder Legislativo, para cambiar el sistema electoral, desde el nombramiento de los consejeros, la reducción del presupuesto vía subsidio, que ya no será de los 20 mil millones de pesos anuales, de lo que sí, puede que tenga razón- y el apoyo del electorado, lo que no se admite, que el INE pierda su autonomía y vuelva ser un órgano en manos del Ejecutivo Federal.
Al servicio de un solo partido- MORENA- haciendo a un lado la democracia, la pluralidad, el sistema de partidos, la equidad de género y todas las prerrogativas electorales, lo que sería como una imposición y un rasgo de autoritarismo.
Devolver a la institución electoral a la Secretaría de Gobernación como antaño, sería un crimen de resonancia y retroceso democrático, que mancharía la historia de los mexicanos.
