ARENA POLÍTICA

LA SOBERBIA DE TRUMP

Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

Ya veremos el por qué el presidente electo de Estados Unidos de América, Donald Trump- no invitó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo a su toma de posesión el 20 de enero del presente año- si es por una riña preconcebida- que se asoma con funestas consecuencias por animadversión a los mexicanos- a los que siempre ha satanizado por cuestiones históricas- políticas, económicas, sociales e invasión, así- en asuntos comerciales y de integración de los sistemas de gobierno.

La no invitación a la presidenta de México a la que debió darle su lugar -es un indicativo que debe analizarse desde el punto de vista introspectivo para reivindicar las diferencias por afinidades en las relaciones bilaterales- que penden de un hilo con propensión a romperse- ante las advertencias de Trump de intervenir en asuntos internos del país mexicano- violando la soberanía nacional y la no intervención.

Motivo por lo cual Donald Trump se ha demostrado hostil y grotesco con la primera dama- presidenta de México, augurando ventajosamente desbalances y desequilibrios, aun no siendo todavía el presidente de los EE. UU- hasta que tome protesta el 20 de enero, sin embargo- existen resquemores y un estado de alerta por la invasión a los derechos de las naciones globalizadas en sus economías, incluyendo a México.

El hecho- que no haya extendido la invitación a Sheinbaum, precisamente- no es todo, ni el término de las relaciones diplomáticas, dependiendo del clima político venidero a partir de su arribo a la Casa Blanca, bajo la observancia de sus movimientos y pronunciamientos de su campaña electoral, pero en sí, el gobierno mexicano debe estar en guardia para responder diplomáticamente al antagonismo del presidente republicano del vecino país del norte, misógino- por antonomasia.

Se dice que el gobierno de los EE.UU no tiene como tradición-  ni es un protocolo institucional en ese país, que obligatoriamente se tenga que invitar a los jefes de Estado y por supuesto queda al albedrío de los anfitriones políticos- salvo excepciones que ya se tendrán a  la vista sin antelaciones y malas percepciones- más que guardar las energías para iniciar el diálogo y conjeturas a fin de conservar el clima de libertades y el respeto institucional.

En el supuesto- de las advertencias- que Trump ha dirigido al gobierno mexicano, relacionado a imponer aranceles de un 20 hasta el 100 por ciento a los productos que México exporta a Estados Unidos de América de no ajustarse a las leyes y protocolos del gobierno estadounidense- hasta llegar al rompimiento del tratado comercial con EE. UU y Canadá, México debe adoptar una postura congruente de defensa de los intereses nacionales con propuestas claras, sujetándose a lo oficial y en forma equitativa sin ceder soberanía-

En referencia a la deportación  de millones de mexicanos indocumentados  a nuestro país y millones más de otras nacionalidades- cuyo paso obligado es México, es un asunto que se debería resolver humanitariamente y en conjunto con los países migratorios y asimismo lo relacionado con la existencia de los cárteles con plazas en territorio mexicano- a los que Trump denominará grupos terroristas, es un asunto bilateral y de seguridad de ambos países a resolverse recíprocamente sin dejar la carga al gobierno mexicano.

Lo mismo- que el combate al mercado de las drogas, el fentanilo- que va de México al país del norte- así como la entrada del armamento de aquel país a territorio mexicano, son fenómenos sociales- que se dan por malos manejos estructurales de estas naciones en las que se han perdido las políticas de seguridad y control de las estructuras de los gobiernos- que poco han hecho en la conservación de valores y principios.

carloscastellanos52@hotmail.com

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