PATADA DE LA UNAM A OBRADOR
Por: Mario CASTELLANOS ALCÁZAR*

Ahora le tocó su turno a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la que fundara el Ministro de Instrucción Pública, Justo Sierra, el 22 de septiembre de 1910, decretada su autonomía el 22 de mayo de 1929 por el entonces presidente de México, Emilio Portes Gil.
Históricos tiempos de lucha por la independencia, la libertad y la trasformación, misión de la UNAM, inaugurada el 22 de septiembre de 1910, en el marco del Centenario de la Independencia de México en una ceremonia presidida por el presidente Porfirio Díaz, cuyo discurso de apertura estuvo a cargo de Justo Sierra.
Hoy es una historia vulnerada por el Gobierno de la Cuarta Transformación de México, Andrés Manuel López Obrador, al calificar a la UNAM como una institución individualista, derechizada y al servicio de los proyectos de los gobiernos neoliberales, que, a decir, del Ejecutivo Federal, ha perdido su esencia histórica.
Es decir, una universidad conservadora y fifí, así se entiende, a menos que el presidente pida una disculpa pública a los universitarios, pero eso, se ve imposible, por su propia indumentaria de confrontación y polarización en las universidades del país y demás instituciones públicas y organismos autónomos.
El rechazo de los universitarios, académicos, investigadores, políticos, profesionistas- y la sociedad, fue inminente en contra de los pronunciamientos del gobierno, que no abonan a la unidad, a la libertad y mucho menos a la democracia, lejos de ponderar el nacionalismo, que representan las instituciones educativas.
Trata de monopolizar o crear un sentimiento que hiere a la propia historia de la UNAM, o bien, convertirla en un foco exclusivo donde solo se hable de una sola ideología, corriente política o de un solo partido, en este caso de la 4T.
Dicha institución es plural, de respeto a las diferentes corrientes ideológicas, incluyente, libertaria y nacionalista, además de autónoma, de análisis de los problemas nacionales, de aportación cultural, crítica, pero con un gran papel histórico en el desarrollo de las potencialidades de las nuevas generaciones en la creación de mentalidades ávidas de justicia e identidad nacional.
Para esto, desde el año 1933 los universitarios discutieron en un congreso, los temas de la libertad de pensamiento, el ejercicio de la enseñanza, la investigación, como recinto de libertades, pues no puede ser de una sola ideología.
Por cierto, que el intervencionismo y la intención de violar la autonomía por parte del gobierno mexicano hacia la UNAM para imponer sus propios credos, no gustó a la comunidad universitaria, de donde han egresado más de dos millones de profesionistas.
La condena fue unánime en contra de dichos pronunciamientos, incluso, el mismo rector de la UNAM, Enrique Graue, tuvo que responder para manifestar que no es así, en rechazo a que la institución educativa sea individualista, de derecha o neoliberal, menos, que se enfoque a cultivar el conservadurismo.
El manifiesto de la UNAM: “Nuestro compromiso y solidaridad con la nación son incuestionables. Sirve con un compromiso social en permanente transformación, a la vez, es respetuosa de las distintas ideologías, corrientes de pensamiento, posiciones políticas y opiniones expresadas por la comunidad universitaria”.
“Todo esto es parte de las libertades y del espíritu crítico que se cultiva en los espacios universitarios, que tienen soporte en la autonomía y democracia, se privilegia la libertad, la pluralidad de voces, la libertad de cátedra, la diversidad ideológica para formar ciudadanos íntegros de pensamiento independiente sin ideologías impuestas”.
La meta de la UNAM es buscar un país justo, libre y menos desigualdades, en los que participan, hasta en el 2019- 2020, 360 mil 883 estudiantes de bachillerato, licenciatura y posgrados, 41 mil 332 docentes y 30 mil 406 administrativos.
En fin, es de esperarse el resultado de la confrontación del gobierno mexicano en contra de la UNAM y en general de las universidades del país, donde el presidente de la 4T está viendo a los conservadores individualistas y neoliberales.
Incluso, el presidente morenista, desde que inició su gobierno empezó a asediar a estas instituciones con la restricción de los subsidios, que seguramente les afecto en los ámbitos de la academia, la investigación y calidad de la enseñanza.
Hasta la fecha ha denunciado que hay corrupción y malos manejos de los subsidios en las universidades, que hay caciquismo, autoritarismo e imposiciones en los directivos y sindicatos, a los que sí, se les debe cuidar las manos, auditarlos bajo ciertas normas de la ley orgánica.
Esto tampoco quiere decir que se viole la autonomía universitaria o de que la autonomía sirva de parapeto para que los funcionarios universitarios se roben el dinero de estas instituciones.
La autonomía no es extraterritorialidad, se aplica en la libertad de catedra, en la pluralidad de ideas, en la diversidad ideológica, en los procesos de investigación, en sus órganos internos de organización y en la aplicación de la Ley Orgánica, entre otros métodos del funcionamiento de los Consejos Universitarios.
Para todo esto, pero no, para que un gobierno quiera imponer ideologías, leyes, preceptos populistas o principios ortodoxos, como llamar a la UNAM individualista, derechista y al servicio de un gobierno neoliberal. Craso error.
carloscastellanos52@hotmail.com
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Mario o Carlos Castellanos Alcázar, es un periodista oaxaqueño reconocido por su teoría en conocimientos adquiridos desde hace 40 años, reportero en los Diarios locales y nacionales, autor de la columna , Arena Política, ademas con titulo de la Secretaria de Educación Publica – SEP- como Maestro en Educación Primaria. Analista de temas políticos, económicos y sociales. Actualmente publica en los portales: Prensa Digital y Presente de Oaxaca.
