Por: Mario CASTELLANOS ALCAZAR
LA LUCHA SIGUE Y SIGUE EN LOS TRIQUIS.
El ex dirigente del Movimiento Unificador de la Lucha Triqui, Rufino Merino Zaragoza, apenas hace unos días dio a conocer una nueva organización denominada Unión Democrática de Pueblos y Comunidades Indígenas (UNDECI) según para gestionar mejoras de desarrollo social en favor de los pueblos abandonados por el régimen gubernamental.
Una agrupación más que se suma en la región triqui, una de las etnias con rezagadas carencias, en donde tienen presencia cuando menos cinco organizaciones que se disputan el liderazgo de los indígenas, que se han convertido en instrumento político de los dirigentes, que hábilmente manejan la pobreza y la marginación, que por siglos han padecido los ancestros.
El avance, es poco y casi nulo, en esa región y otras comunidades indígenas de la entidad oaxaqueña, que para lograr ser escuchados tienen que amoldarse a sus dirigentes, que tradicionalmente enarbolan las inclemencias de esas comunidades en donde reina la violencia entre los grupos en pugna- y no les queda más, que enfilarse a las inminentes manifestaciones en la capital oaxaqueña.
Así, se han integrado diferentes organizaciones, tales como el Movimiento Unificador de la Lucha Triqui (MULT), Unidad de Bienestar Social de la Región Triqui (UBISORT), Movimiento Unificador de la Lucha Triqui Independiente (MULTI), la recién nacida, Unión Democrática de los Pueblos y Comunidades Indígenas, entre otras, que nunca han llegado a unificarse para las mismas causas que persiguen, sin embargo, llegan a enfrentarse entre las mismas, lo que hace más difícil las tareas de interés social, político y económico que persiguen.
Que si estas organizaciones se unificaran otro gallo les cantara, pero no, porque cada día surgen nuevos problemas, demandas y disputas entre las mismas agrupaciones, que, entre sí, se denuncian, incluso, de cometer crímenes y abusos de poder, lo que ha hecho de la región triqui, una de las más violentas, ante los enfrentamientos y emboscadas, incluso, aquí, no tiene cabida ni el Ejército Mexicano ni La Guardia Nacional, cuyas corporaciones de seguridad han sido expulsadas de la tierra de nadie.
La lucha por el control de esa región, de San Juan Copala y comunidades de la mixteca, no tiene fin, ni recato, ni el mismo gobierno estatal o federal ha podido establecer un clima de seguridad y desarrollo social, por lo que son comunidades indígenas, sombrías y abandonadas en todos los aspectos de su vida tradicional.
Lo anterior se establece en una lucha sin cuartel, entre el MULT, UBISORT y MULTI. Estas recientemente tuvieron una escaramuza e intercambio de confrontaciones, que dio lugar a que el dirigente del MULT, Profesor Rogelio Pensamiento, al estilo de la Sección 22 del Sindicato de los Trabajadores de la Educación, SNTE, agrupación a la que perteneció, realizó una huelga de hambre con sus militantes para exigir el cese a la violencia provocada por las organizaciones hermanas, el UBISORT y el MULTI, que por situaciones políticas y para exigir justicia en el crimen de uno de sus militantes, bloquearon los accesos de las comunidades indígenas.
Del crimen responsabilizaron al MULT; en consecuencia, los dirigentes del UBISORT, Fabián Pereda y del MULTI, Macario García, exigieron justicia para el esclarecimiento del homicidio, por lo que tuvo que intervenir el Secretario General del Gobierno del Estado, Francisco García López y el Fiscal, Rubén Vasconcelos Méndez para evitar mayores confrontaciones.
Esto no termina ahí- y la lucha sigue y sigue; lo más reciente sucedió con el desconocimiento del dirigente del MULT, Rufino Merino Zaragoza, sempiterno luchador social, por cuestiones políticas, aunque se manejó que, por motivos de salud, pero no fue así, fue una lucha descarnada. En su lugar quedó el Profesor combativo de la Sección 22 del Sindicato de Maestros, Rogelio Pensamiento.
Ahí empieza lucha por el liderazgo de los indígenas; como respuesta, en menos de dos meses, Rufino Merino Zaragoza, reapareció como dirigente de una nueva organización social, denominada, Unión Democrática de los Pueblos y Comunidades Indígenas, según, con una nueva mística de servicio, todo por el bienestar de los triquis y otros grupos étnicos con la esperanza de una nueva vida política y de reconciliación social para enmendar los graves rezagos de pobreza y marginación.
Aun así, todo sigue igual, desde hace décadas, años pasan y vienen, sin embargo, el clima de violencia en los triquis es imparable. No son pocos los crímenes, son muchos, decenas y decenas- y nunca se logra el esperado Pacto de Civilidad que tanto añoran.
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