SALOMÓN, VACILA
Por: Mario CASTELLANOS ALCÁZAR

*Un argentino en el gabinete
Los primeros escarceos de la Primavera de Oaxaca, en el gobierno de MORENA, Salomón Jara Cruz, denota un estado de prematuras irregularidades, que ponen en jaque a la Cuarta Transformación, la 4T, y, en consecuencia, se deriva, una situación comprometida, que obliga al gobernante en turno a enderezar el barco que se está hundiendo.
Traer un comunicador de Argentina es una ofensa, el desalojo de los triques del Palacio de Gobierno con los policías, antes de un acuerdo estratégico, que si bien, era una demanda ciudadana, que aplaude el retiro de los manifestantes, mientras los opositores, acusan al gobierno de represor, No hay gustos cumplidos- y se llega juicios controvertidos.
En los primeros días del nuevo gobierno, luego de la toma de posesión del mandatario morenista, el uno de diciembre, se enfrentó con los cuestionamientos del magisterio oaxaqueño, que se adelantó con una nutrida manifestación de protesta para enseñar el músculo y sus estrategias de contrapeso al gobierno entrante, que por supuesto, no la tiene tan fácil porque la lucha sigue y sigue, con las consignas: “maestros unidos jamán serán vencidos”. “Aquí y allá la lucha seguirá”.
Lanzaron duras consignas en contra del mandatario, quien fue abucheado y vilipendiado, resentidos, porque el magisterio oaxaqueño, militante de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) radicalizará sus acciones de protesta al régimen de la 4T, en contra de Salomón, quien en más de una ocasión ha denostado a los maestros.
Primero, porque no apoyó la derogación de la Reforma Educativa del expresidente priista, Enrique Peña Nieto, que fue cancelada por el presidente, Andrés Manuel López Obrador- y luego- porque anteriormente criticó a los docentes de no cumplir con su misión y como responsables del retraso educativo de los oaxaqueños.
Los ánimos están caldeados, no todo es “amor y paz”, “o mírame con buenos ojos”, pues, por otra parte, en el segundo día del mandato de Salomón, sin decir, agua va, o por malos cálculos y falta de tacto político del secretario de Gobernación del Gobierno de Oaxaca, Jesús Romero López, de opaca visión y experiencia, fueron desalojados decenas de familias triquis, quienes tenían 12 años de estar ocupando el corredor del palacio de gobierno, convertido en una plaza de vendimia de artesanía textil.
Fueron levantados con las fuerzas policiacas- según- el saldo fue blanco, pero con la pérdida de sus mercancías, que les fueron arrebatadas por los policías, por lo que responsabilizan al gobernador, de represor y tirano, abucheado y detestado por su proceder en contra de los triques, pero Salomón, dice, que es respetuoso del reclamo de la sociedad, cansada de tanto desorden y falta de justicia, por lo que, deberían ser expulsados del primer cuadro de la ciudad.
Este es un problema vigente que tomará tintes de violencia y manifestaciones de los triquis, que exigen su regreso al Palacio de Gobierno- y por supuesto, que pedirán el apoyo de otras organizaciones afines- y no se descarta que el magisterio se sume a sus demandas.
Otro desatino prematuro en el gobierno entrante es en cuanto a la integración de su gabinete, no muy bien conformado, por lo que aún, está vacilante y falta de criterio, según los opositores, mientras, la sociedad morenista, lo apoyan y se regocijan porque ya hacía falta una mano justiciera, que pusiera orden a los antagónicos que chantajean al gobierno.
Lo peor es que, Salomón, indígena, de raza zapoteca, traiga servidores públicos de otros Estado y hasta extranjeros, en el caso del operador del área de Comunicación social del Gobierno el Estado, en donde fue nombrado de última hora, el argentino, René Palacios, quien impondrá sus criterios y marcará la función del gabinete en cuanto a la información, que pretende centralizar.
El argentino de poca monta impuso como directora de Comunicación Social, a Elizabeth Álvarez Acosta en lugar de William Bautista López, quien había sido nombrado por el Ejecutivo del Estado- y solo duró dos días en el cargo, lo que indica, que la información será manipulada y restringida para los medios de comunicación. Malas señales
Falta que se diga que los periodistas son conservadores y fifís.
