DE MEZCAL Y OTROS BEMOLES

ARROQUEÑO, UN AUTÉNTICO OAXAQUEÑO

Por: Dra. Blanca Esther Salvador Martínez

En Oaxaca la longevidad ha sido siempre una de las características de su población.

Hay personas que han llegado incluso a cumplir más de 100 años, algunas de las razones es que viven de acuerdo a los usos y costumbres de los lugares, sus hábitos alimenticios, e incluso la lejanía de los lugares, además de su filosofía de vida les permite vivir de forma tranquila y ser longevos.

A nivel de la botánica, y en lo que respecta a los magueyes se puede observar que hay especies muy longevas, tal es el caso del maguey arroqueño, endémico de Oaxaca, que alcanza su madurez entre los 18 y 25 años, y puede llegar a vivir hasta 30 años.

Este maguey de larga vida, es un maguey que tiene también un gran tamaño, sus piñas llegan a pesar más de doscientos kilos, y llega a medir más de dos metros de altura; y cómo no! si necesitaron más de 18 años para alcanzar esa magnitud.

Dieciocho años, se dice fácil, pero si se observa esta edad a la par de un ser humano, es como haber pasado por maternal, jardín de niños, pre primaria, primaria, secundaria y preparatoria; y cuando se trata de un maguey de 25 años, se habla que en este tiempo un ser humano concluyó una licenciatura y hasta un posgrado.

En otras palabras, cuando una persona de 25 años se toma un mezcal arroqueño, quiere decir que el maguey nació en el mismo año que la persona, crecieron a la par, al mismo tiempo, sólo que el ser humano se graduó en la Universidad, y el maguey fue cortado para ser destilado.

Bajo esta perspectiva, el consumidor de mezcal podrá sensibilizarse en cuanto al tiempo que representa obtener el elíxir que los Dioses depositaron en esta planta, la paciencia con la cual el mismo Dios perfeccionó, día a día, cada uno de los 365 días, de esos 25 años que requirió la planta para que alcanzar los azúcares necesarios que se convertirían en ese elíxir.

La grandeza del arroqueño, como se podrá observar, no está sólo en su edad, tamaño, peso, sino en todo lo que resistió durante esos 25 años para llegar a su edad madura, en la cual fenece para ser destilado, o bien para reproducirse mediante su floración, después de la cual sucumbe.

Sus pencas, verde azulado, pueden alcanzar hasta más de dos metros de longitud, y de 10 a 15 centímetros de ancho; y se distinguen por estar cubiertas de una cera que les puede proporcionar matices blanquecinos; a diferencia de otros magueyes que tienen espinas grandes, sus pencas están bordeadas de espinas pequeñas; pero la espina de su punta, si es grande.

Los magueyes arroqueños se desarrollan en suelos calizos y entre las rocas, su tamaño se impone ante otros magueyes, por lo que gozan de una inconfundible figura y belleza, sin soslayar su exquisito color.

Este maguey es un auténtico oaxaqueño, su nombre científico es Agave americana var. Oaxacensis Gentry, y generalmente se le encuentra en las montañas de los valles centrales de Oaxaca, Sola de Vega, Ejutla, Ocotlán, Tlacolula, y se le llega a encontrar en lugares de la región de la Cañada como Cuicatlán.

Como auténtico Oaxaqueño tiene una personalidad fuerte, un sabor terroso, sin embargo sus azúcares le dan un retrogusto suave y dulce, y sus notas amaderadas hacen remembranza a la flora que lo rodea como pueden ser los huamuches e inclusive en algunas ocasiones los copales.

Llevado esto a una persona, es como encontrar a un oaxaqueño de carácter fuerte, y quizá apariencia ruda, la cual obtiene del entorno de trabajo severo en el que se desenvuelve, pero que, al entablar una conversación él, emerge su esencia de amabilidad y camaradería.

Beber un mezcal de maguey arroqueño es una gran experiencia, la cual debe ser aquilatada por el consumidor ante la grandeza de este oaxaqueño.
Quizá algún lector se identifique con este maguey, cuya grandeza es el resultado de toda su experiencia de una vida compleja, expuesto al sol y a la aridez de la tierra que elige para vivir.

El arroqueño como todos los oaxaqueños se desarrolla en un clima de temperaturas cálidas, superiores a los 18 grados centígrados, por lo que no es amigo del frío, este le puede llegar a afectar severamente.

El maguey arroqueño, cuenta con una personalidad majestuosa, encontrar un maguey arroqueño en un campo de los valles de Oaxaca, es digno de la mejor fotografía.

Dado el tiempo que tarda en llegar a su etapa de floración, encontrar un maguey en este momento cúspide de su vida merece todo el respeto, ya que esto será lo que le permita perpetuar la especie.

Actualmente, los magueyeros realizan los intentos por domesticar este maguey, lo cual ha sido bien recibido por la planta, ya que en las ocasiones que se ha cultivado ha logrado alcanzar su madurez a los 10 ó 12 años, esto debido a los cuidados que se le brindan y que reducen todo el esfuerzo que la planta debe hacer para sobrevivir por sí sola en los campos.

No obstante lo anterior, realizar el cultivo de arroqueños representa una gran inversión para los magueyeros, ya que el tiempo de cosechar supera los diez años, por lo que, realizar esto representa una forma de conciencia y responsabilidad, con el objeto de que las especies no se pierdan.

De esos cultivos, los magueyeros generalmente destinan una parte a la producción de mezcal y reservan una parte para la floración y la reproducción de la planta mediante el quiote y/o semillas.

Afortunadamente, este maguey también se puede reproducir mediante raíz, es decir la propia planta extiende sus raíces para generar a su alrededor hijuelos que pueden ser trasplantados para desarrollar una vida independiente.

Se deja al lector una foto de este majestuoso maguey.

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