CALENDARIO POLAQUERO

Por: JL./Borkz

·*.-Guelaguetzas.

* Redefinición organizacional.

Muy avanzadas las reuniones para redimensionar la representatividad de la tradicional «Guelaguetza», misma que se presenta cada año, en el mes de julio, en el ‘Cerro del Fortín’, en sus 4 presentaciones.

Todo venía súper bien, hasta que el denominado «Comité de Autenticidad», vetó a 2 Delegaciones que concurrían habitualmente cada año; una de ellas, fue la de Betaza, de la Sierra Norte.

Ahí fue el principio del fin, pues el diputado morenista @Sesul Bolaños López, oriundo del lugar e integrante de la Comisión de Cultura de la LXV Legislatura estatal, se interesó por saber las causas que vetaron a sus paisanos-que cada año se presentaban con sus sones y nívea indumentaria-.

Independientemente de las causas, la realidad es que esta rica expresión cultural de los pueblos, tiene mucha historia y particularidades, y de haber sido una expresión inicial conmemorativa de algún Centenario histórico social-étnico-político, fue tomando característica propias.

En un principio, comentaban los asistentes a la primera reunión en el Congreso, que el Gral. Porfirio Díaz le aportó la música de las bandas, en tanto que la Iglesia católica, algunos de sus símbolos, como las canastas y sus cruces garigoleadas, entre otros.

Está la versión del Palomo de Sierra Sur, donde la paloma pone un huevo y el varón se lo engulle limpiamente; pudiera ser solo simbólicamente, pues se entiende de sobra el hecho – esotéricamente, quien sabe el efecto del feliz bailador.-

Allá por Tuxtepec, se carecía de representación alguna, surgiendo sin embargo, toda una extraordinaria coreografía debida a la destacada coreógrafa de danza y piano, de Bellas Artes, Socorro Rangel y del Castillo, dando excelsitud a «Flor de Piña», que originalmente, era sin el colorido que ahora sorprende a propios y turistas.

Demás está decir, que la maestra Paulina Solís, fue la comisionada para la búsqueda de la destacada profesional, y así, la región del Papaloapan, tiene su florida presencia.

En cuánto a la región Mixteca, con la «Canción Mixteca», llena de un desolado cántico de añoranza por la tierra, y lo que se fue, que en su origen, citan de la mesa central del Anáhuac, en sus palabras, como en sus sentidos lamentos más íntimos, de mucha melancolía, como lo presentara un espacio cultural. televisivo, aunque adaptando una extraordinaria coreografía de danza y colorido, por la sensibilidad del maestro Alavés, es hoy por hoy, el himno de la añoranza, que identifica a cualquier oaxaqueño, lejos de su tierra.

Muchas historias, versiones y leyendas que se han ido configurando unas a otras hasta tomar presencia propia.

Un Comité de Autenticidad, cuyos integrantes ya no acudieron a la siguiente reunión convocada de antemano.

Hay que reconocer, no obstante que cada organización han aportado su mejor esfuerzo, en cuanto a épocas distintas en el tiempo y circunstancias, como lo fue por muchos años, con doña. Mary Toledo, y sus entusiastas participantes.

Ahora, de los espontáneos «Lunes del Cerro», o de Azucenas, se ha convertido en los últimos años de este nuevo siglo-milenio, en todo un espectáculo que demanda otras reglas, otras proyecciones, por cuánto a que hay marketing, publicidad, donde el Gobierno estaría siendo gran empresario, lo que compete únicamente a particulares, de acuerdo a la Ley; no puede ser juez y parte.

Anteriormente acudían las delegaciones de siempre, pero de 30 mil habitantes, y de espacio para determinado número, ahora la población de la capital oaxaqueña, supera fácilmente los 300 mil habitantes; son otros retos y condiciones de transporte y tecnológicas.

Lunes del Cerro, para los oaxaqueños, donde Gobierno debe aportar espacios culturales; otra cosa serían las Guelaguetzas para el turismo, donde es negocio de muchos billetes.

Organización, que acudan todas las delegaciones; autenticidad, difícil y variada porque la historia se va configurando a cada día, para disfrutar, y evitar imposiciones a gustos torcidos, pero si mejorar situaciones con más humanismo, naturalmente.

Brindar la atención de hospedaje, alimentos, y recursos económicos a l@s participantes; ahora, todo tiene un costo.

Las modalidades alternas: que cada región y población, presente sus propias tradiciones, con sus propios recursos y proyección cultural, al margen de presentarse en el sitio oficial por excelencia.

Cada día, debemos ser más responsables de nuestras riquezas culturales y dejar paternalismos, y no vayamos -a la expresión oaxaqueña- a salir de «la sartén pa’ caer al fuego».

Por supuesto, es labor de voluntades de bien, pero sobre todo, de la mejor disposición cultural y de hermandad e identidad étnica /

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