LA CONSTITUCIÓN UN ESCAPARATE
Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

Parece que no- pero sí, habría que analizar con la cabeza fría y con los pies bien puestos sobre la tierra el hecho que la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo- no haya invitado a la presidenta de la Suprema Corte de Justicia, Norma Piña- al acto solemne y patriótico del CVIII aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917.
A la celebración del acto histórico realizado en 5 de febrero del presente año en el Estado de Querétaro- reconocido institucionalmente como el Dia de la Constitución- sólo acudieron el Poder Ejecutivo y el Legislativo con la ausencia del Poder Judicial, propio en la defensa de los derechos constitucionales y la libre libertad de los mexicanos en el ejercicio de sus ideales y en cumplimiento de la ley, oficio de la Suprema Corte de Justicia.
Poco importó al Poder Ejecutivo representado por la jefa de la nación, Sheimbaum- en complot con el Poder Legislativo- ligados en un maridaje- que tiene la encomienda de romper la institucionalidad y por supuesto, hacer añicos a la Constitución concebida como la Carta Magna de los mexicanos, traicionados con la ruptura de los tres poderes del Estado Mexicano, con discursos de odio, bravatas y revanchismos políticos para destruir los contrapesos de la nación.
No invitar al Poder Judicial al acto patriótico del aniversario de la Constitución de 1917 es una calamidad, una traición a la historia, un atropello a los símbolos patrios, a los valores éticos y a la diplomacia- que ofende y da el mal ejemplo, no solo a los connacionales del país mexicano, también cunde a nivel internacional con el mal ejemplo que se refleja en el ultraje de los emblemas, la institucionalidad y el rompimiento de la esencia de la República- representada en los Poderes del Estado.
La aberración del Poder Ejecutivo y el Legislativo es una deslealtad de lesa humanidad, al no invitar a la Corte a la celebración histórica, esto indica- que en México hay un descalabro- no hay patria, no hay nacionalismo, no hay historia, no hay leyes- pero sí, el capricho y la venganza del régimen del gobierno de la cuarta transformación en pro de la concentración del poder en un gobierno autoritario- que se dibuja trunco- sin el Poder Judicial, que equipara y equilibra los mandamientos de ley.
La Constitución se ha tomado como bandera política del régimen morenista, que detona la intención de un gobierno antinacionalista, juez y parte, lleno de fobias- que no se había visto en la historia nacional, hasta que MORENA- llegó a destruir los preceptos de ley, los pilares del nacionalismo y el cimiento de la federación- pisoteando la autonomía del Poder Judicial para imponer un nuevo régimen- hasta elegir a los jueces, ministros y magistrados por tómbolas y en urnas a modo de la cuarta transformación.
Se acabó la carrera judicial, no importa la vocación del servicio, ahora- la Corte está en proceso de una metamorfosis; con la reforma judicial pasará a ser un tentáculo del Poder Ejecutivo- así- las reformas constitucionales, leyes y decretos aprobados al arbitrio de los diputados y senadores por consigna del Gobierno Federal- ya tendrán pase directo sin ser discutidas, analizadas ni contrastadas, estas serán avaladas sin quitarles un punto o una coma, luego de que el órgano legislativo se ha convertido en un apéndice del Ejecutivo-
Los decretos, leyes y reformas ya no pasarán por el Poder Judicial para ser revisados, avaladas- ni validadas- conforme a los procesos jurídicos- ni habrá el derecho de la oposición para impugnar la inconstitucionalidad- ni siquiera el derecho de amparo para revocar los dictámenes arbitrarios del Poder Legislativo, que va en aras de la formación de un gobierno absoluto y autoritario- que viola la constitución.
La presidenta Sheinbaum dice que no invitó a la conmemoración del aniversario de la Constitución al Poder Judicial- representado por la magistrada presidenta , Norma Piña, porque este órgano, no respeta a su gobierno, y en todo caso- la anuencia y relación debe ser recíproca, lo cierto es- que hay un complot de fondo implementado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador- porque la Corte no se supeditó al Ejecutivo- de ahí, que el régimen inició una campaña descomunal en contra de los impartidores de la justicia.
A los que no bajó de corruptos, vendidos al mejor postor, entregados a la corrupción y coludidos con los conservadores- así como ligados a los hampones y al servicio de la delincuencia organizada. Estas fueron las consignas del Ejecutivo a los impartidores de la justicia.
El gobierno utilizó el combate de la corrupción del Poder Judicial- que sí la hay- pero no al grado potencial como lo hay en el Poder Ejecutivo- matriz de los abusos del poder, pero la intención era tirar al contrapeso que representa institucionalmente, la Suprema Corte para sus aviesos intereses.
