LOS DINEROS DE AMLO
Alejandro Leyva Aguilar

Hay una abismal diferencia entre “gasto” y la “inversión” dos palabras que el pejelagarto de Macuspana no entiende. Para López, el gasto se debe traducir en votos y no en otra cosa, por eso el país está improductivo y sin crecimiento.
Lo vimos en la elección de MORENA, no hay recursos para la compra de medicamento para niños con cáncer, pero si para el acarreo de miles de personas; no hay dinero para mantenimiento de las líneas del metro en la Ciudad de México, pero si para regalarlo a las huestes que salieron a elegir a los consejeros del engendro.
Gastar, dice la Academia de la <lengua Española es “emplear el dinero en algo”, “deteriorar con el uso”, “consumir”, “destruir”… la característica básica del gasto, es que no tiene un retorno, algo que se gasta, difícilmente se recupera, algo gastado, ya no sirve.
Justamente eso está haciendo el peje con el dinero de México, lo está gastando. Un dinero claro, que no es suyo sino de todos los mexicanos que pagamos con nuestros impuestos o que generamos con nuestro trabajo.
Invertir en cambio al menos en economía y finanzas necesariamente implica un retorno de esa inversión, positiva o negativa, en efectivo, en satisfacción o en algún tipo de capital ya económico, ya humano, ya material.
Un empresario invierte dinero para generar más dinero, un político invierte dinero para generar votos a su favor, un agricultor invierte dinero en fertilizantes para generar más producto y por tanto más volumen de venta, etcétera.
Hay gastos que por supuesto que sirven, pero hay otros que son innecesarios y por tanto, inútiles y lo que hace López con el dinero de los mexicanos, es justamente gastar y no recobrar absolutamente nada, sino la simpatía de los ciudadanos a los que les regala el dinero.
Así el peje, al acabarse los fondos del país y darse cuenta que el dinero que necesita gastar para seguir conservando su popularidad, es mucho más del que supuso, le metió mano al dinero de 72 fideicomisos con un saldo de 65 mil 577 millones de pesos.
Ese monto que como fideicomiso se regeneraban y que ahora son irrecuperables, equivale al costo de los tramos 1, 2 y 4 del Tren Maya con 64 mil 77 millones de pesos de los 150 mil millones que costará el capricho del “presidente”, así en minúsculas y entre comillas.
Podemos suponer entonces que la extinción de esos 72 fideicomisos o al menos una parte, fue ocupado para pagar los trabajos de esos tramos del Tren Maya, una obra que nadie pidió y que, como van las cosas, parece que no va a servir absolutamente para nada, un gasto.
Y falta aun que extingan otros fideicomisos porque, de acuerdo a un reporte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), respecto del decreto del 2 de abril de 2020, todavía están pendientes de eliminación 37 instrumentos financieros.
El informe actualizado al segundo semestre de 2022, indica que los fideicomisos que siguen vigentes tienen un saldo de 257.8 millones de pesos, una cantidad que López es capaz de acabarse en un solo mes, repartiendo dádivas a adultos mayores, Ninis y siervos de la nación.
Hay que recordar que el peje en sus 100 puntos del nuevo gobierno, dijo que desaparecería los fideicomisos por malos manejos y que el dinero que retornaría a la Tesorería de la Federación, serían entregados de manera directa a científicos, estudiantes, deportistas, municipios, etcétera… óbviame eso no ha sucedido y al contrario, la opacidad en el gasto del dinero de los fidecomisos extintos, está bajo resguardo de la federación como un asunto de Seguridad Nacional.
Podemos estar seguros entonces que México gasta mucho más de lo que produce y ese ingrediente ha bajado los puntajes de las calificadoras internacionales para la inversión en México.
Ningún empresario o ningún país con intenciones de invertir, se arriesgará en México donde no tenemos un control del gasto, es decir no tenemos ningún retorno de inversión de cada peso que sale de la Tesorería de la Federación.
Ni siquiera en capital humano tenemos el famosísimo ROI, porque en vez de apoyar a la educación con becas, le regalamos dinero a los Ninis, lo que quiere decir que vamos, sin freno a la bancarrota.
