ARENA POLÍTICA

Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

LOS EJES DE SEGURIDAD

Los cuatro ejes de seguridad de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo para combatir a la delincuencia organizada que ha superado a su regalado gusto las estrategias del gobierno son más teóricas y burocráticas, que, de acciones y aplicación de la ley, pues el Estado de Derecho queda postergado a los vaivenes de las circunstancias políticas.

No hay peor lucha que la que no se hace, se respeta y se espera la correlación interinstitucional en la aplicación de las estrategias de corto y mediano plazo para reducir la ola criminal que nos dejó en primer piso de la Cuarta transformación que requiere de la participación de todos los mexicanos. Un granito de arena para la recomposición social.

Con los ejes anunciados por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno Federal, Omar García Harfuch se tiene delincuencia para largo tiempo, pues las estrategias oficiales los tiene sin cuidado porque son medidas benévolas que no los intimida, si no los estimula porque ya vienen de regreso.

Los ejes están sujetos a planes de investigación y proyectos burocráticos de escritorio, pero no de combate en el campo de acción, que se llevarán un tiempo para ver los resultados en la reducción de la pobreza y la marginación que implica mayor atención a los vulnerados y a los jóvenes en la creación de empleos para que no sean reclutados por los criminales.

Los cuatro ejes para combatir el alto índice de criminalidad son los siguientes: atención a las causas, robustecimiento de la Guardia Nacional, fortalecimiento de la inteligencia y la investigación y la consolidación del gabinete de seguridad con las entidades federativas.

Son ejes redundantes, pues de esto, ya se ha hablado mucho en el argot político en lo que se refiere a la atención de las causas que implica el apoyo de los programas sociales a los grupos vulnerables con énfasis a los jóvenes para evitar que sean reclutados por la delincuencia, por lo que es más de lo mismo.

Lo mismo se ha repetido en relación con el fortalecimiento de la Guardia Nacional. Se ha dicho una y mil veces, sin resultado alguno, además de ser un órgano sin estructura propia que debería ser de mando civil. Recientemente, pasó a depender a la Secretaría de la Defensa Nacional y con ello, se instituye la militarización del país.

Es decir- conocer a palmo el origen y procedimiento de los protagonistas de la violencia, que desemboca en alto índice de homicidios dolosos, feminicidios, levantamientos, desapariciones y todo lo que incide en actos inhumanos.

El fortalecimiento de la inteligencia y la investigación es más burocratismo con proyectos de tecnología para analizar datos y adelantarse a los hechos criminales, así como descubrir las zonas con mayor incidencia criminal, si todo está a la vista de donde procede la narco guerra y el porqué de su persistencia si su embrión está en el poder político infiltrado en las campañas electorales.

En cuanto a la coordinación con las entidades federativas es el cuento de nunca acabar, esto se ha dicho hasta en cansancio, pero no se hace, ni se da  la importancia a las corporaciones de seguridad  estatal o municipal, pero, sí, contradictoriamente el régimen recorta el presupuesto en materia de seguridad.

Con toda seguridad que los actores de la violencia están celebrando la pasividad y benevolencia del gobierno en turno, pues los ejes oficiales son la continuación de la Cuarta Transformación, que enmarca el respeto a los derechos humanos de los delictivos por lo que la presienta ha puntualizado que no declarará la guerra a los cárteles y todo sigue igual con la política de abrazos y no balazos.

caloscastellanos52@hotmail.com

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