MÉXICO EN SU DEFENSA
Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

Ya llegó la hora, el presidente electo de los Estados Unidos de América, Donald Trump, toma posesión el 20 de enero por un periodo de 4 años- por segunda vez- y todo mundo está a la expectativa por los cambios políticos, sociales, en la economía y en los sistemas globalizados que pudieran suscitare en el ámbito continental.
Hay expectativas, suspicacias y recelos por los gruñidos de Trump- que auguran temperamentos y tempestades- que habría- que aquilatar de acuerdo con las relaciones regionales e internacionales, de lo que podría ser un emporio de poder en retroceso o crecimiento de las economías y los sistemas de producción a través de los tratados comerciales y la paridad de los techos financieros.
México es el país vecino sumamente preocupado pese a ser uno de los primeros socios comerciales con el vecino país del norte- no obstante, que las relaciones diplomáticas no son afines y dimanan en rotundas diferencias- que ponen en el filo de la navaja- los tratos bilaterales- que pudieran romper la institucionalidad y los derechos de la no intervención y la soberanía nacional.
Por supuesto- que el gobierno mexicano- representado por la presidente, Claudia Sheinbaum Pardo- no tiene la jerarquía- ni la diplomacia para entrar en buena relación con el gobierno estadounidense- que de entrada ya le dio la espalda al no ser invitada a la toma de posesión de Donald Trump, cuando debiera ser una de las primeras por ser socios comerciales en el tratado México, EE. UU y Canadá, pero todo parece ser que se avecinan vientos de mal agüero.
Es que el gobierno mexicano- emanado de la cuarta transformación- no tiene planteamientos básicos, verídicos ni reales para enfrentar los ataques de Trump, referente a la amenaza de iniciar una inédita deportación de los indocumentados mexicanos y de otros países- sin antes hacer un estudio minucioso de las consecuencias que causarían fuertes estallidos sociales sobre todo de Latinoamérica, incluyendo a México- que no tienen las condiciones para recibir a los congéneres.
Hay una gran preocupación del gobierno mexicano, el federal y los estatales- tanto del norte como del sur de la Republica Mexicana- que desde luego no están preparados para garantizar la estancia de millones de deportados- por lo que las entidades, a través de sus gobernantes sacan fuerzas de flaqueza para garantizar los servicios de salud, seguridad y alimentación a los deportados.
De los 12 millones de migrantes mexicanos- que radican en EUA- uno de cada tres son indocumentados- entre estos 1,2 millones son oaxaqueños, que en su mayoría viven California, sin embargo, las primeras deportaciones se harán de Chicago y San Diego y de ahí sucesivamente.
En tanto- la presidenta de México está asombrada, aunque trata de demostrar aparente calma y confianza- sin embargo- el monstruo del vecino país del norte ya le puso el dedo- ante la ola de violencia, el alto grado de criminalidad, solo en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador se perpetraron 200 mil asesinatos dolosos y en lo que va del gobierno de Sheinbaum- en sus primeros 100 días de su mandato se registraron 75 homicidios diarios- pese a que la jefa del Palacio Nacional ha manifestado que los ataques han bajado en un 16 por ciento.
El presidente Trump condena la violencia, el tráfico de drogas- principalmente- el fentanilo- que se produce en territorio mexicano, exportado por los zares a los EE.UU, asimismo- la propagación de los cárteles y delincuencia organizada en México, sin dejar de lado el flujo migratorio y en contraparte- el tráfico de armas que se introducen de país del norte- a México- a lo que se suman los intereses comerciales, el control de las economías y el poder político- que añora Estados Unidos de América, bajo la amenaza de intervenir en asuntos internos del territorio mexicano, violando la soberanía nacional.
En este sentido- por el hecho de ser mexicanos- valdría sumarse a la protección de los derechos en defensa de los intereses de la nación mexicana, abrazar el patriotismo, la institucionalidad y el respeto a los símbolos y emblemas patrios- ante el yugo del gobierno fascista de Estados Unidos de Améric
