ARENA POLÍTICA

LA PANDEMIA TAMBIÉN LLEGÓ A LA CASA

Por: Mario CASTELLANOS ALCAZAR

La pandemia del Covid- 19 ha dejado en México, no menos de 5 millones de hogares enlutados, con dolor, llanto y resignación por el fallecimiento de sus seres queridos- 323 mil, hasta hoy, entre hombres, mujeres, niños, adolescentes y adultos mayores.

Nadie se escapa ni está exento, todos los seres humanos tienen alguna posibilidad de ser contagiados. Los doctores, enfermeras, políticos, profesionistas y gobernantes; desde el más rico hasta el más pobre forman parte de las estadísticas que sufrieron el padecimiento.

Por supuesto que existen muchas versiones de acuerdo al criterio, a la cultura, al conocimiento y a las religiones, muchos, que, si creen en el virus, otros que no, que es una obra bíblica del creador supremo, pero, también hay quienes pregonan que es un mal creado por el hombre- y que, por cierto, ya acerca el fin del mundo, según teorías teológicas.

Mientras sea una cosa u otra, la pandemia, también paso por la casa, no fue la excepción, estamos en el pensamiento de Dios, y por supuesto, que se acordó de nosotros, de eso, mi familia está agradecida porque somos seres humanos- y está vez, fuimos tocados con el amor del divino que prodiga a todos sus hijos.

Precisamente, fue el 21 de marzo del año 2021 cuando la pandemia estaba incontrolable, fue entonces, en el inicio de la primavera. Los colores cromáticos de la naturaleza, el canto de las aves, el perfume de las flores y el brillo del sistema solar, acogieron a mis seres queridos.

Era el equinoccio primaveral cuando el sol estaba más cerca de la tierra- y todo parecía una nueva estación, la más bella por su genero de vida, pero ofuscada por la sombra de la pandemia que no daba cuartel.  

Mi padre, Herminio Castellanos, mi hermano Gerardo Castellanos Alcázar, habían fallecido, 8 días después, su esposa, Siria Jiménez. Lo nunca esperado. El mundo se nos vino encima. La familia no daba crédito.

Porque. Porque… nos preguntamos. Otros 2 de mis hermanos: Luis y Ana, también, infectados, los hijos de estos, por igual. El que escribe “Arena Política” y otra de mis hermanas: Cecilia, por fortuna exentos, pero muy asolados, queríamos estar en un sótano para librarse. No asistimos a los funerales como se acostumbra devotamente en honor a los difuntos, por motivos de vulnerabilidad.

Otro de mis hermanos, Valente, “incómodo” por la misma situación de histeria pandemial- y su pareja, inmunes, auxiliaron a mi padre en cuestión de sus funerales, todo muy aprisa, sin la ceremonia, ni los ritos espirituales, como ocurría, por encomienda sanitaria. Honor a quien honor merece, a los héroes de la pandemia.

Mientras mis sobrinos en Juchitán de Zaragoza, Lupita, Claudia, Carmela y Gerardo hicieron lo mismo con sus papás: Gerardo y Siria. Cumplieron con su misión para rendir tributo a sus progenitores, también, con muchas limitantes a las costumbres. Todo muy a prisa para evitar conglomeraciones.

Ha pasado un año, aún hay señales de nostalgia familiar, aunque ya más reconfortados, eso sí, de la mano de divino redentor. Tiempos aquellos.

CÓMO HONRAR A NUESTROS SERES

Unidos en cuerpo y alma. En comunión. No despertar diferencias sin razón, respetar los criterios de cada quien. Prohibir las ambiciones de lo material y fomentar la riqueza espiritual. Respetarse el uno al otro, si somos hijos de la misma naturaleza. Honrar con la palabra y acción a nuestros seres, No usar sus nombres en actos fuera de norma.

Respetar, honrar y ser obedientes con las normas, leyes civiles y religiosas. No buscar dilemas ni inmiscuirse en vidas ajenas. No ser negativos, pero sí, educados, pacientes, tolerantes y generosos, siempre ejemplares de buenas actitudes. Apoyar a quien lo necesite. A cuidarse entre sí- y respetar los derechos de cada quien. Borrar envidias, rencores y perdonar al prójimo. Con amor se logrará el bienestar de una familia y de la sociedad en su conjunto. 

carloscastellanos52@hotmail.com

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