EL ZUMBIDO DEL MOSCARDÓN

LOS HILOS DEL TITIRITERO

Por: Alejandro Leyva Aguilar

Ayer los dejé con algunos visos de la Encíclica del Papa Francisco y no quiero dejar este asunto sin poner en perspectiva lo que estamos viviendo en el México de la cuatroté, porque es necesario que una voz calificada y sin referirse al peje, pueda desenmascarar lo que hay detrás de los protocolos de Sao Paulo.

Cita: “La mejor manera de dominar y de avanzar sin límites es sembrar la DESESPERANZA y suscitar la desconfianza constate, aún disfrazada detrás de la defensa de algunos valores. Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y POLARIZAR. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores y, de este modo, la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte”. (P. Francisco Fratelli Tutti, Enciclica 210, pp.15-16).

Traigamos al México ensangrentado de López, esta cita de la Encíclica 210. Claro que el Papa Francisco no se refiere al peje, habla en general de los tiranos, de los autócratas y su contexto es muy claro. En México de la cuatroté, más allá de haber sembrado “un rayito de esperanza”, como vociferaron en campaña él y sus pregoneros, lo que han conseguido enraizar es justamente la DESESPERANZA.

El mexicano ha perdido capacidad de consumo, nivel de vida; ha perdido su trabajo porque ese gobierno no supo atender la contingencia del COVID-19, ha perdido incluso familiares y amigos que murieron por falta de atención, ha perdido seguridad porque sabe que puede estar en el momento incorrecto, a la hora incorrecta y en el lugar incorrecto donde puede ser víctima del narcotráfico.

En México, los ciudadanos ya perdieron la esperanza de que, si se enferman, el Estado Mexicano los va a apoyar porque no hay medicamentos y el sistema de salud está colapsado por las malas decisiones de López en esa materia. Si quiere emprender un negocio sabe que, además de Hacienda, le caerá antes, un grupo criminal para cobrarle derecho de piso, el mexicano de hoy sabe que puede salir de su casa, pero no tiene la certeza de si va a regresar.

Volviendo a la Parábola del Buen Samaritano, el mexicano de la cuatrotré, está lleno de miedo, porque el miedo se ha sembrado desde las más altas esferas del poder. Ya no es capaz de ayudar al prójimo porque le causa pavor verse mutilado, despedazado, muerto porqué aquí impera la ley del más fuerte y el más fuerte, no es el Estado, sino sus aliados los criminales. A cuatro años de instaurada la cuatroté, los mexicanos vivimos en zozobra constate y en desconfianza continua.

En el México de la cuatroté, todas las mañanas, el peje se encarga de exasperar, exacerbar y ¡cuántas veces lo hemos escuchado!, de POLARIZAR A LA SOCIEDAD, PORQUE ESA POLARIZACIÓN LE CONVIENE. Él inventó el término “fifí” para dividir a la sociedad en dos y nos va a seguir dividiendo porque es parte de su protocolo de dominación.

Las voces disonantes en este México ensangrentado son acalladas de varias formas, la más cruel es el asesinato o la desaparición. La suma en este sexenio de periodistas y activistas asesinados o desaparecidos es de 151 y a los que no puede asesinar porque son muy visibles como Carlos Loret o Víctor Trujillo, los ridiculiza, sospecha de ellos, los acosa y los cerca con los mecanismos del estado y con su propaganda.

Dice la Encíclica del Papa Francisco: “En este juego mezquino de las descalificaciones, el debate es manipulado hacia el estado permanente de cuestionamiento y confrontación”. (P. Francisco Fratelli Tutti, Enciclica 210, pp.15-16).

Eso es desgraciada y absolutamente correcto: tenemos a un titiritero que es el peje y a un títere que es “el pueblo bueno y sabio” -aunque más que sabio como el mismo peje dice, son los ignorantes- y tenemos al público que vemos los movimientos de las manos y los hilos, sin atinar aun cómo desmantelar el telón de este teatro guiñol.

Por su puesto que hacer CONCIENCIA de lo que pasa, es el primer paso para borrar de un plumazo la tragicomedia de la cuatroté, pero como bien lo dice el Papa Francisco, lo que sigue después de la CONCIENCIA, es la FRATERNIDAD.

Si alguien te prometió algo que nunca cumplió, es que solo te necesitaba para llegar a donde está y ahora desde ahí, te manipula y te sigue utilizando, por eso es importante que luchemos contra quien te engañó. Si no existe la esperanza prometida, quitémosle los hilos al titiritero se puede con CONCIENCIA Y FRATERNIDAD.



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